En pocos días se ha demostrado el peligro de verter determinadas opiniones en Facebook. Quien se crea que eso sólo lo leen sus "amigos" o sus "contactos" ya habrá visto cuán errado iba.
Toda la polémica por las declaraciones de Xavier Sala Martin sobre el nivel C de catalán, de Ramon Tremosa comparando a Montilla con una especie de hijo pródigo imaginario de Franco, o del reverendo norteamericano Jones instando a quemar ejemplares del Corán surgieron de sus páginas privadas en Facebook.