martes 26 de octubre de 2010, 18:42h
Aunque existe un acuerdo casi unánime de que es urgente recomponer la credibilidad de la Policía Nacional, hay serias discrepancias al momento de proponer soluciones. Parecería obvio, por ejemplo, que es indispensable el diálogo con los uniformados, para explicarles mejor los puntos de vista del Gobierno y escuchar sus dudas. Pero hasta ahora prevalece la postura de seguir confrontando y denostando a la Policía.
Habría que procurar al menos que el malestar no se extienda a los muchísimos policías que no participaron de la rebelión del 30 de septiembre, pero para eso no ayudan ciertos gestos como el de agredir de palabra al Director del Hospital de la Policía y tutearlo de modo despectivo solo porque no quiso reconocer que hubo un intento de golpe de Estado. El personal del hospital hizo ese día todo lo posible para que el Presidente de la República pase lo mejor posible. Además, arriesgaron su vida para atender a sus pacientes. Con toda seguridad el director del hospital habrá tenido algún mérito en ese resultado. Mayor motivo entonces para que, lejos de negarle el respeto que se merece como ser humano, se le exprese incluso público agradecimiento.