Ivanovic gana título en Bali y sigue subiendo en el ranking
domingo 07 de noviembre de 2010, 20:43h
Actualizado: 09 de noviembre de 2010, 21:53h
Ana Ivanovic logró el domingo volver a las 20 primeras tenistas del ranking al vencer por 6-2 y 7-6 a Alisa Kleybanova en la final del torneo de Bali, con lo que la ex número uno del mundo logró su segunda victoria en tres eventos.
La campeona del Abierto de Francia de 2008, quien cayó al número 65 del ranking en julio, ascenderá de regreso al número 17 tras concluir su temporada con un gran cambio en su suerte.
Ese ranking sigue siendo lejano del número uno en el que la serbia se situó por 12 semanas tras su victoria en Roland Garros, pero luego de terminar su temporada en un punto alto tiene razones para ser optimista sobre cómo será el 2011.
"Habrán algunos altos y bajos hasta que llegue a ese nivel en el que me siento cómoda todo el tiempo jugando contra las principales tenistas, pero me siento muy confiada respecto a mi juego y mi estado físico", dijo a periodistas Ivanovic, quien cumplió 23 años durante el torneo.
"Siento que mi juego se está acercando a donde solía estar y soy aún más agresiva, y en lo que respecta a la experiencia soy mucho más madura y una jugadora más completa ahora", agregó.
En agosto, Ivanovic llegó a la semifinal en Cincinnati antes de retirarse ante la belga Kim Clijsters con una lesión.
También ganó tres partidos en el Abierto de Estados Unidos y venció a Elena Dementieva para llegar a cuartos de final del Abierto de China antes de dirigirse a Linz en octubre, donde ganó su primer torneo desde que triunfó en el mismo evento en 2008.
"Acumular más triunfos te ayuda a aumentar tu confianza, pero es un largo proceso", señaló Ivanovic.
Ivanovic dijo que alcanzar el número uno del mundo en realidad había sido un obstáculo a su progreso.
"Llegué al número uno y pensé, 'Esto es grandioso y debo jugar aún mejor para mejorar'. Comencé a cambiar mi técnica y la forma en la que estaba trabajando", explicó.
"No fue bueno porque tenía un cierto ritmo y perdí eso, y luego sufrí algunas lesiones y luego pierdes partidos que esperas ganar. Eso fue duro y me lo tomé muy personalmente y fui muy dura conmigo misma y me deprimí", sostuvo.
La confianza que recuperó fue evidente durante su partido contra Kleybanova mientras soportaba algunos potentes golpes de su oponente rusa y servía bien, sellando la victoria con su octavo ace del encuentro.