Angustia en el segundo escalón
miércoles 26 de enero de 2011, 21:10h
Última actualización: martes 08 de febrero de 2011, 10:19h
En vísperas del mes de agosto, la crisis obligó a muchos gobiernos a un plan de ajuste, en el que destacaba el adelgazamiento del tamaño de la administración. En la Junta de Castilla y León saltó el rumor de que en cada consejería se estaba elaborando una relación de los altos cargos prescindibles. Todos ellos de lo que se conoce como el segundo escalón.
Secretarios generales y, sobre todo, directores generales pasaron unos días angustiosos, en los que más de uno tomó ansiolíticos. La reestructuración no llegó. Los que se sabían nominados en las listas no perdonaron a los autores, pero volvieron a la normalidad. Eso sí, más desmotivados, si cabe.
Con la proximidad de las elecciones, ha vuelto la angustia y el desasosiego nuevamente a ese segundo escalón. Como diría Ussía, esas decenas de traseros que ocupan poltronas políticas y administrativas se preguntan qué va a ser de ellas. Son, mayoritariamente, políticos de segunda y tercera fila. Muchos de ellos no tienen un origen político. Se les ha designado después de una suerte de casting del consejero o del presidente provincial del partido o de un amigo de un amigo. También, otros han sido sugeridos y a veces impuestos.
Hay, sin embargo, segundas y terceras filas que tienen sus propias aspiraciones políticas y ya se están buscando acomodo. El caso más significativo, el director de Planificación e Inspección Educativa, Emilio Gutiérrez, que se va de candidato a la alcaldía de León; la directora de Telecomunicaciones, Carolina Blasco, que irá en las listas del Ayuntamiento de Burgos; de la siempre bien colocada directora de Atención al Ciudadano, Cristina Gredilla, que no está “pero se la espera”; el inquieto director de Protección Civil, Luis Aznar, al que guardan un lugar en León; el director de Migratorias, Félix Colsa, al que no dejará abandonado Mañueco…
El resto, descontando algunas políticas con vocación de primera fila, comienzan a hacer cábalas respecto a si serán o no nuevamente las elegidas en un futuro gobierno ‘capitidisminuido’. Otros tienen muy claro que serán borrados de un plumazo porque han estado excesivamente pendientes de su futuro profesional personal y han hecho un flaco favor a la Comunidad y a sus mentores.