El acoso y la terraza
lunes 11 de abril de 2011, 08:15h
Dos presuntos miembros de ETA, que escaparon el sábado a un control policial en Francia, después de disparar contra un gendarme, han sido detenidos. Se trata de Itziar Moreno y Oier Gómez Mielgo, destacados dirigentes de la banda terrorista; una pareja de pájaros que eran seguidos por las fuerzas de Seguridad españolas y galas. La verdad es que no se entiende esa obsesión de supervivencia de una mafia decadente, arruinada, aislada, y a la que cada día le resulta más difícil hacer trampas. En teoría, la banda mantiene “un alto el fuego permanente, general y verificable”. Pero, en la práctica, sigue con su matonismo, son su siembra de la semilla del odio, e intentando colarse por una puerta falsa en las instituciones democráticas de Euzkadi.
Itziar y Oier, os hablo con el corazón en la mano, a vosotros y a otros jóvenes cachorros del chantaje y las balas. ¿No os dais cuenta de que vuestro tiempo siniestro ya ha pasado? ¿No sois conscientes de que ha llegado el momento de decir adiós a las armas? ¿No sabéis abrir la ventana y ver la calle, escuchar y sentir el clamor unánime que os dice que os vayáis a hacer puñetas, que ya está bien, que con un millar de muertos a vuestras espaldas sólo os respetan los cobardes que os temen? ¿Por qué ese empeño en ahondar en la ciénaga, en prolongar la agonía de una lucha sin sentido, en un país en que la paz es posible, en que hay espacios para el diálogo, en que se puede hablar de todo y someter a la opinión de los ciudadanos cualquier propuesta, por descabellada que sea?. ¿Quién os envenena?¿Quién os enloquece? ¿Por qué renunciáis a pasar a la historia como las personas que se han caído de un caballo miserable, y que han hecho de sus errores una hermosa aventura hacia la libertad?
Pero la vida sigue, y entre las dificultades y los sacrificios florece la España de la primavera. Esa España que, en estos días de calor, sale a la calle, y ha reinventado las terrazas de los bares como ámbito de la convivencia, en que los fumadores pueden fumar sin molestar a sus vecinos. Por cierto, ayer nos contaban en Ponferrada que las solicitudes para instalar mesas fuera de los bares se han disparado en las principales ciudades españolas en el primer trimestre de 2011. Son terrazas para el diálogo, lugares de reunión, de charla, de discrepancia, de intercambio de opiniones.
Malditos etarras: ¿por qué no cambiáis la violencia por el diálogo? ¿Por qué no ventiláis vuestras obsesiones bajo el lema de que “hablando se entiende la gente”? ¿Por qué no optáis por las terrazas acogedoras cuando se pone el sol o a la luz de la luna, por los merenderos con los cerezos en flor? ¿Por qué no salís, de una vez y por todas, del zulo cavernícola y agobiante, donde las paredes huelen a muerte, y respiráis la alegría de los atardeceres?
> Escuche las columnas de Luis el Olmo en vídeo: