La carne de perro está de oferta
jueves 28 de abril de 2011, 11:31h
Actualizado: 30 de abril de 2011, 23:47h
Hay un dicho que los periodistas repetimos hasta la saciedad y que rara vez cumplimos. "Perro no come carne de perro", enfatizamos cada vez que surgen problemas profesionales y aparecen enfrentamientos entre colegas. Para los legos en la materia, les aclaro que este aforismo indica que los profesionales del periodismo nunca debemos arremeter contra nuestrios propios compañeros por muy distintas que sean nuestras ideologías personales. Como casi todas estas frases hechas, suelen quedarse en papel mojado cuando la cruda realidad se impone. No hay profesión más cainita que el periodismo en la que el chisme y los rumores sobre los defectos ajenos tienen un éxito sin precedentes. Propagar soto voce que fulano -generalmente un comunicador de éxito o un articulista reconocido- es incapaz de poner tres palabras seguidas en su guión que se lo escriben unos "negros" bien pagados, o que zetano está a sueldo de tal o cual partido político que le paga bajo cuerda, es algo bastante habitual en las reuniones entre profesionales de la información donde no se deja títere con cabeza.
Resulta curioso observar que en esta crisis económica los medios de comunicación han sido, junto con la construcción, unos de los sectores más castigados por la absoluta ineptitud de sus directivos. En los últimos dos años, cientos de profesionales de los periódicos más importantes (El País, ABC, El Mundo, el Grupo Joly, el Grupo Gallardo) y de las cadenas de radio más potentes (la SER, la COPE, Onda Cero, Punto Radio) se han quedado en la calle bien por EREs consentidos por la Administración, bien por prejubilaciones pactadas con las empresas. La situación, pues, es bastante crítica. Magníficos periodistas de reconocido prestigio y comprobado trabajo profesional han sido puestos de patitas en la calle y sustituidos por jóvenes promesas de la comunicación que, naturalmente, cobran un máximo de mil euros al mes. Es la solución fácil de las empresas en crisis puestas en manos de economistas y administradores faltos de imaginación y cortos de miras e inteligencia que sólo ven números y altos costes donde deberían de ver a profesionales como la copa de un pino que, a la larga, suelen salirle baratos dados sus contactos, sus agendas y su experiencia. La pregunta es ¿en qué invirtieron estos grupos de comunicación sus pingües beneficios cuando corrían buenos tiempos? ¿en mejorar las redacciones? No. Ni mucho menos. Cuando corría el dinero a espuertas se enfrascaron en lanzar al mercado productos ruinosos que todavía les pasan factura. Genial. Quienes tomaron esas decisiones no fueron despedidos, sino que gozaban de sueldos impresionantes, de bonus, de contratos blindados y, si se fueron lo hicieron de motu propio con compensaciones millonarias. Y ahora quienes pagan el pato son los redactores de a pie, los periodistas que se han dejado la vida (y en muchos casos no es retórica) por una marca ya sea Prisa, Vocento o Unidad Editorial.
Ustedes dirán que a qué viene este rollo maniqueo y ombliguista. Pues les cuento. En estos momentos en los que el sector pasa por una de sus más agudas crisis, cuando la tasa de paro es dramática, más se esfuerzan algunos en hacerse con las riendas de la Asociación de la Prensa, no para buscar soluciones, sino simplemente por el hecho de figurar y obtener un supuesto poder que, en ciudades como Sevilla, sigue siendo atractivo. Tras unos años en los que Nani Carvajal, la primera mujer que ha dirigido la Asociación de la Prensa de Sevilla en sus cien años de historia, se ha dejado la piel para levantar un colectivo que se encontraba en bancarrota tanto de prestigio como económicamente, ha habido elecciones en la APS. Se han presentado tres listas encabezadas por la citada Nani Carvajal, por Antonio Silva y por Rafael Rodríguez. Hasta ahí todo normal si no fuera porque la campaña se ha parecido más, por su brusquedad y sus malas artes, a la de la Presidencia del Gobierno que a la de unos simples periodistas sevillanos. Al final, tras una ajustada votación, la candidatura de Rafael Rodríguez cuyo matiz prosocialista no deja indiferente a nadie, se ha hecho con la junta directiva de la APS por sólo dos votos de diferencia. Ocurre sin embargo que es muy posible que se tengan que repetir las elecciones si prospera el recurso ante los Tribunales de Justicia presentado por Nani Carvajal. Y es que da la impresión de que el recuento de votos fue bastante escabroso y el secretario de la mesa, Enrique García (ex portavoz del Ejecutivo de Rafael Escuredo y avalista de la candidatura de Rodríguez) pudo presionar e incluso amenazar a la presidenta de la Mesa Electoral, Elena García, según afirma ésta, para dar como válidos unos votos a Rodríguez y anular otros a Carvajal. Vamos todo un presunto pucherazo. La pregunta es, si estas maniobras manipuladoras las hacen unos reconocidos periodistas para un puesto que, en realidad, no tiene la mayor importancia, ¿qué no harán éstos mismos cuando esté en juego algo más trascendente como una Alcaldía o la mismísima Presidencia de la Junta de Andalucía? Ya me auguraba alguien que la campaña a las próximas elecciones municipales va a ser de aupa. Miedo me da pensarlo. Miedo y vergüenza de pertenecer a un colectivo que expone sus trabajo en el mercadeo del mejor postor y que encima se autocolocan la etiqueta de "progresistas" cuando los presuntos "pucherazos" eran más propios de los gobiernos conservadores decimonónicos. A los "plumillas" sevillanos sólo nos falta gritar aquello de ¡Vivan la caenas!