Crítica de la película
'¡Que dilema!': ¿Por qué? ¿Por qué?
miércoles 01 de junio de 2011, 11:42h
Actualizado: 03 de junio de 2011, 09:06h
'¡Qué dilema!' hace aguas se mire por donde se mire, no funciona como comedia ni como drama y tampoco tiene muy claro si es una cosa u otra. El único que parece tenerlo claro es el encargado de darle título en español, que sin ver la película ha visto a los dos actores principales y ha dicho esto va a ser un cachondeo. Pero no, lo único que es un cachondeo en esta película es el casting. El que emparejó a Vince Vaughn con Jennifer Connelly y a Kevin James con Winona Ryder es el verdadero "cachondo".
Ron Howard sigue estancado en la mediocridad. No ha conseguido encontrar el punto adecuado para la película, ridícula ya se mire como comedia, drama, ‘comidrama’ o ‘dramedia’.Mejor no comerse la cabeza buscando la mejor definición es, sencillamente, mediocre. Ni hace reír ni se puede tomar en serio, se queda en tierra de nadie, sin lograr emocionar y sin arrancar una sola sonrisa.
Se cuenta en la promoción que la idea para esta película surgió durante una cena en la que se planteó cómo se le diría al mejor amigo que su mujer le engañaba. Se ve que a todos les hizo gracia menos al encargado de escribir el guión, Allan Loeb, que ese día no estaba para nadie. Esto no exculpa a Howard que, a pesar de ser uno de los niños mimados de Hollywood, sigue en su línea, grandes presupuestos, grandes nombres, resultados menores.
Los actores tampoco están muy convincentes, Vince Vaughn lleva todo el peso de la película y no parece en ningún momento capaz de soportarlo. Se le puede aplicar todo lo dicho sobre la película. Kevin James está soso, poner cara de bobalicón no hará más simpático a su personaje. Lo de Winona Ryder empieza a ser preocupante, lo único interesante que ha hecho en los últimos diez años ha sido interpretar a una estrella en decadencia en “Cisne negro”. Lo que ha podido ver Jennifer Connelly en una personaje como el que le ha tocado entra en el mundo de lo inexplicable. Mención especial a Channing Tatum, protagonista de ‘La legión del águila’, que carga con un papel con menos sentido que una octava parte de ‘Pesadilla en Elm Street’. Por cierto también sale Queen Latifah, se ve que alguien en el departamento de publicidad dijo ¿y el mercado afroamericano? Así que añadieron con calzador un personaje grotesco y estereotipado. El mercado afroamericano debe estar contentísimo.
La línea argumental no da para mucho y se ha llenado con obviedades y tópicos, las risas no llegan y el drama subyacente no se toma en serio, la película naufraga mucho antes de llegar a su final. Un final que, por cierto, es una americanada de tal magnitud que dejaría a Chuck Norris como un peligroso ‘quemabanderas’. El único dilema que plantea esta película es bastante ‘mourinhista’: ¿por qué?
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