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Bailando con lobos

miércoles 01 de junio de 2011, 12:11h
Actualizado: 04 de junio de 2011, 19:23h
Todos hemos visto esas películas. Las bestias son apaciguadas arrojándoles pedazos de comida, dejando suculentos restos que van tentando a las fieras. Las primeras veces ni se acercan, pero el hambre y el calor del fuego pueden más que el recelo y el encono contra la humanidad. En esas estamos con Bildu. Han estado mucho tiempo sufriendo el frío de las largas noches lejos de las instituciones. Los abertzales han sentido las punzadas del hambre privados de las subvenciones y presupuestos de ese Estado al que tanto han atacado. Ahora se acercan con el rabo entre las piernas. Siguen gruñendo y enseñando los dientes, vienen con las greñas del lomo erizadas, pero los bilduzales se acercan al calor de la hoguera. Ha empezado el baile. El hipocentro de esa danza con las bestias es Guipúzcoa, donde el cebo es la Diputación y la alcaldía. Pero Bildu necesita pactar con alguien para alcanzar tan jugosas presas. Tendrá que dejarse poner un collar. ¿Pero quién se lo va a poner?. Bildu necesita los votos de cuatro diputados de otra formación para quedarse con la Diputación de Guipúzcoa, donde según los datos del Eustat, el Instituto Vasco de Estadística gestionaría un presupuesto calculado para este año en 839 millones de euros. Los populares ya han dicho que nunca pactarán con los de Bildu, aunque saben que en política el título de la película no es sólo el de bailar con lobos, sino también el de nunca digas nunca jamás. Por su parte el PSE acaba de reunirse con los bilduzales; representando a la coalición abertzale estaban Martín Garitano, candidato a dirigir la Diputación, Idoia Ormazabal, Iñaki Arrizabalaga, Ander Rodríguez y Lohitzune Txarola. Por los socialistas vascos Miguel Buen, Miguel Ángel Morales, Julio Astudillo y Susana Corcuera. Evidentemente en este primer encuentro las fintas han sido de tanteo, pero los de Patxi López ya han dejado que la brisa lleve al hocico de Bildu el aroma del cebo. Incluso si los socialistas perdieran la alcaldía de San Sebastián se han declarado abiertos a pactos puntuales, si finalmente los bilduzales gobiernan en minoría la Diputación de Guipúzcoa y el consistorio donostiarra. Ayer uno de los socialistas vascos declaraba que “A lo largo de una legislatura acabas alcanzando acuerdos con todo el mundo” ¿Por qué no con Bildu?”. Pero donde sí tendrán que ceder los abertzales es en su rechazo a los grandes proyectos estratégicos que afectan al territorio guipuzcoano, como el TAV, o el Puerto Exterior de Pasajes. Demasiados intereses políticos y económicos para que los bilduzales no pasen por el aro. O se dejan domesticar o se encontrarán de frente al PP, PSE y PNV unidos para defender esos proyectos en los que tanto hay en juego. Precisamente el PNV es el que más se juega en este envite. En la batalla interna entre el sector más autonomista de Urkullu y el soberanista de Eguibar tiene un papel muy importante Bildu. Ser o no ser, se preguntan a diario los jeltzales en Sabin Etxea que preferirían, si pudieran elegir, seguir dentro del armario. Como ya escribimos en estas páginas semanas antes de las elecciones Aralar, EB, EA, Alternativa o Hamaikabat han sido fagocitados o están en proceso de serlo por el fenómeno Bildu, de modo que en el campo nacionalista se está reproduciendo el bipartidismo que existe en otras partes de España. La presión aumenta para el PNV, que ahora ya sabe que su principal enemigo no es el PP ni el PSE. De hecho en el Euzkadi Buru Batzar prefieren a los populares o a los socialistas a la hora de cerrar pactos. En el conjunto del País Vasco y Navarra solo 20.000 votos han impedido que el PNV deje de ser la fuerza hegemónica entre los nacionalistas. Egibar, sordo a los vaticinios de Casandra, ha dejado entrar al caballo de madera, y ahora se niega a pactar con los socialistas, pues incapaz de liberarse de sus viejos prejuicios, sigue creyendo que su enemigo son los españolistas. “El tiempo del partido socialista en Donostia se ha acabado”, ha dicho Egibar en referencia a la posibilidad de pactar la Diputación para el PNV y la alcaldía de San Sebastián para el PSE; “solo hay una forma para que un candidato socialista sea alcalde donostiarra: que le vote Bildu” ha añadido pretendiendo ser irónico, sin ser consciente de que él mismo está dibujando futuros pactos en Euskadi que desplazarán al PNV de muchas instituciones. Con la negativa de Egibar, hoy por hoy aumentan las posibilidades de que la Diputación Foral y la alcaldía de San Sebastián queden en manos de los bilduzales, pero gobernando siempre en precaria minoría, lo que tendrá el efecto inevitable de integrarles en ese sistema que tanto critican. Gruñirán, enseñarán los dientes y amagarán con algún que otro mordisco. Pero ya se han dejado poner el collar. - Lea también: Miembros del PSE negociaron con Bildu pese al veto a nivel nacional
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