En informe de la OCDE
Advierten de crisis si no hay unión mundial
lunes 27 de junio de 2011, 23:51h
Actualizado: 28 de junio de 2011, 00:03h
Los responsables políticos deben aumentar los esfuerzos para adquirir y compartir datos y una variedad de modelos de simulación para una mejor anticipación y evaluación de posibles crisis, advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En su informe 'Impactos globales futuros', considera probable que los impactos perjudiciales para la economía mundial se vuelvan más frecuentes y causen mayores dificultades económicas y sociales.
Explica que esto se da como resultado de la creciente interconectividad de la economía global y la velocidad con la que viajan las personas, las mercancías y los datos.
Por ello propone aumentar los recursos asignados a la vigilancia y supervisión de las amenazas y los sistemas de alerta temprana, así como adoptar un enfoque coordinado internacionalmente que reduzca o detenga las amenazas antes de que proliferen.
También, mejorar la cooperación internacional y los incentivos para promover la diversidad en sistemas críticos y mejorar las alianzas entre las partes interesadas, intercambio de información, consultas, capacidad de implementación de pruebas estrés y simulacros.
El informe de la OCDE analiza cinco grandes riesgos potenciales en los próximos años: uno pandémico, un ataque cibernético que interrumpa la infraestructura esencial, una crisis financiera, descontento socio-económico y una tormenta geomagnética.
En el primer caso, refiere que la creciente amenaza de una pandemia quedó manifiesta con el brote SARS en 2002, que se extendió rápidamente de Hong Kong a otros países cuando viajeros se contagiaron y después volaron a casa, por lo que destaca la urgencia de nuevos antibióticos por el creciente desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos.
El informe también detalla cómo los incendios que destruyeron una quinta parte de la cosecha de trigo de Rusia en 2010 y su política interna de exportación, combinada con las inundaciones en Australia y Canadá, motivaron alzas de precios en los mercados mundiales de alimentos y movimientos de protesta en Medio Oriente y África del Norte.