Escritos en libertad: Isabel Carrasco sobrevuela Valladolid
lunes 11 de julio de 2011, 22:02h
Isabel Carrasco ya es más presidenta que ayer, aunque imposible que lo sea menos que mañana. Ha alcanzado el poder absoluto en la Diputación de León. A la mayoría lograda por su partido (15 de los 25 escaños) se añade la limpieza de diputados díscolos (críticos nunca los hubo). Ni uno sólo ha quedado de aquellos que hace cuatro años intentaron arrojarla a la cuneta. Todos y cada uno de los diputados provinciales que han jurado su cargo el lunes han sido sometidos a la prueba de la fidelidad realizada por la presidenta. Y si alguno sale rana (está en la condición humana y es consustancial a la política), tampoco hay problema. Hay distancia sobrada con una oposición que ha quedado amilanada y dividida. En la bancada del PSOE, los diputados, sin duda, estaban más pendientes de la resolución de sus contenciosos judiciales, de solventar la renovación que sucede siempre al fracaso, que de preparar propuestas alternativas de gobierno. No creo que escucharan a Isabel Carrasco cuando les reconvenía: aquí se viene a trabajar, con propuestas concretas y serias, y no con insidias y ataques personales para lograr titulares de prensa.
Con estas garantías de tranquilidad para los próximos cuatro años, Isabel Carrasco envío también mensajes muy claros de autoafirmación a quienes mantienen posturas traidoras o de ninguneo hacia las diputaciones provinciales. La presidenta ofreció lealtad y colaboración institucional a la Junta y al Gobierno, pero al mismo tiempo advirtió que mantendrá un espíritu reivindicativo y de lucha en defensa de los intereses de la provincia frente a cualquier pretensión centralista. Antonio Silván, allí presente, fue invitado por Isabel Carrasco para que transmita esta posición a quien corresponda en Valladolid.Por si la cuestión no estuviera clara, Isabel Carrasco anunció que prepara para el próximo año grandes fastos para conmemorar el nacimiento de la Diputación Provincial, institución que surge de la Constitución de Cádiz de 1812.
En esto coincide Isabel Carrasco con su colega Rodolfo Martín Villa, quien aspiró a la presidencia de la Junta de Castilla y León en abierta oposición a José María Aznar. Martín Villa tenía una idea muy clara: la autonomía de Castilla y León no debería ser algo más que una simple estación de peaje, un órgano de representación colectivo de las diputaciones provinciales, instituciones estas últimas que asumirían toda la gestión administrativa y de gasto. Para legislar ya estaba el Parlamento Nacional. Las grandes áreas, como la Sanidad o la Enseñanza, seguirían gestionadas por el Estado. El poder se acercaría al ciudadano en asuntos aparentemente menores pero que determinan la calidad de vida de pueblos y ciudades. No se cercenaría la identidad de las provincias y a su vez no se crearía una institución intermedia excesivamente costosa para las posibilidades de una región despoblada y pobre.
Aquello no pudo ser. Martín Villa fue derrotado y José María Aznar estaba más preocupado de experimentar con un virreinato su ambición nacional. Nada ha dicho Isabel Carrasco de modificar el mapa autonómico. Naturalmente. Lo que sí dijo muy claro es que las diputaciones ejercen un papel insustituible y que su aniquilamiento es impensable sin modificar la Constitución. Autoafirmación, por lo tanto, dentro de un esquema de lealtad y colaboración en dos direcciones. Con la Junta y con el Ayuntamiento. La coincidencia del PP al frente de todas las instituciones sin duda provocará que el sentido común que ha faltado estos últimos años se recupere. Aunque ya se sabe que lo que ha sobrado es el interés partidario, siempre en el ánimo de los políticos por encima del beneficio de los ciudadanos.
Y un último apunte. Europa.
Isabel Carrasco conoce bien las posibilidades que la Unión Europea ofrece en la financiación de proyectos locales, muchas veces no aprovechados suficientemente por desidia e ignorancia. Su etapa al frente de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta le permitió montar una pequeña estructura en Bruselas que se demostraría sumamente eficaz en la captación de recursos destinados a proyectos en el ámbito local. La acción coordinada con Mario Amilivia provocó el mayor cambio registrado en la ciudad de León, con el encauzamiento del río, las peatonalizaciones o la modernización de la Plaza de San Marcos, entre otras obras.
Ahora, con los bolsillos propios vacíos, Isabel Carrasco quiere que tampoco se le escape a León la calderilla de Europa. Vamos, que la presidenta está empeñada en un puente aéreo León-Bruselas al margen del piloto vigía de Valladolid. El viento sopla a favor en el cielo azul.
Fernando Aller. Periodista.