jueves 21 de julio de 2011, 21:24h
La jugada del coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas, de apoyar la ley de incompatibilidades de alcaldes y parlamentarios, presentada por el PSOE andaluz para quitarse de enmedio al molesto alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Grdillo podría salirle rana si, tal y como afrima éste, en caso de tener que elegir entre uno y otro, optaría por dejar su puesto en la Alcaldía de su pueblo, donde lleva ya más de tres décadas, para seguir siendo parlamentario andaluz. Esta renuncia dejaría a Valderas sin argumentos válidos para impedir que Gordillo fuese en las listas electorales de IULV-CA, tal y como pretende el coordinador general del IULV-CA. El díscolo dirigente de la CUT-BAI sabe que, de no lograr el PP la mayoría absoluta, el pacto entre el PSOE y la coalición de izquierdas es crucial para Valderas que sueña, por primera vez desde que se alcanzó la autonomía, con verse como futuro vicepresidente de la Junta de Andalucía y con dos o tres Consejerías en sus manos. Un sueño que no comparten algunos de sus correligionarios que continuan más apegados a la teoría marxista que a la praxis socialista.