¿Ideologías?... Chao Pescao
lunes 22 de octubre de 2007, 00:54h
Actualizado: 21 de diciembre de 2007, 02:34h
La Democracia Cristiana, que alguna vez fue el partido de mayor influencia entre las generaciones jóvenes de Chile, concluyó su Quinto Congreso Ideológico con una declaración para el bronce:
- Chao pescao…
Ésa fue la amenaza que lanzó el senador Adolfo Zaldívar a los demás partidos de la oficialista Concertación por la Democracia. Si usted no está familiarizado con el moderno vocabulario de los líderes políticos, será necesario descifrar el mensaje. Lo que el honorable Senador dijo fue que si los demás partidos que apoyan a la presidenta Michelle Bachelet no aceptan los planteamientos de su Congreso Ideológico, la Democracia Cristiana se retira del Gobierno.
Distinto era el lenguaje de los fundadores de este partido: Bernardo Leighton, Eduardo Frei Montalva, Radomiro Tomic, Patricio Aylwin y otros líderes de recordada trayectoria como Jaime Castillo, Renán Fuentealba o Gabriel Valdés. Su peso intelectual quedó estampado en libros y discursos, como aquél en que Frei Montalva hizo un recuento de la historia de Chile… ¡en menos de cinco minutos!..., al clausurar la “Marcha de la Patria Joven” el 21 de junio de 1964. Convertido en presidente (1964-1970), Frei Montalva creyó necesario pedir a la oposición que no bloqueara su “Revolución en Libertad”.
-Vengo a plantear una tregua… que no se humilla quien ruega en el nombre de la Patria –proclamó entonces, con la voz quebrada, hablando ante el Senado y la Cámara de Diputados, el 21 de mayo de 1966.
No hubo tregua, por cierto. Y tres años después el Gobierno de Frei Montalva enfrentaba la sublevación del regimiento “Tacna” que encabezó el general Roberto Viaux, el 21 de octubre de 1969. Desde diversos sectores de la oposición surgieron voces de apoyo al general. Pero sofocado el “tacnazo”, el presidente habló por cadena nacional de radio y televisión y con palabras serenas pero enérgicas advirtió:
-¡Hay quienes por estos días han dejado estampadas sus huellas digitales, respecto a sus verdaderas posiciones!…
Y no se equivocó.
Eran los tiempos en que la sociedad chilena se dividía en tres tercios. La Democracia Cristiana representaba la tercera alternativa frente a las posturas conservadoras de la derecha y los planteamientos revolucionarios de la izquierda. Inspirada en el humanismo cristiano de Jacques Maritain, la DC rechazaba la concentración del poder económico en manos privadas. Tampoco aceptaba que el Estado tomara en sus manos las empresas. Proponía, en cambio, un modelo de desarrollo basado en la “propiedad comunitaria”, para que las empresas fueran manejadas por sus trabajadores. Era lo que algunos llamaban la “Vía no Capitalista de Desarrollo”.
¿Qué ocurrió con aquellos principios? ¿“Chao pescao”?
¿Cuáles son las ideas que Zaldívar quiere que la Concertación acepte como propias? El presidente del Senado, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, afirmó en Roma que las conclusiones de este Congreso Ideológico no son “ni chicha ni limoná” (el honorable Senador quiso decir “limonada”). Es decir, adhirió a quienes sostienen que su partido carece de consistencia ideológica por la ambigüedad de sus postulados. Para las corrientes de la antigua izquierda, el Partido Demócrata Cristiano era “el neumático de repuesto de la derecha”. Como contrapartida, las corrientes derechistas acusaban a la DC de “pavimentar el camino al comunismo”.
De eso hace casi 40 años.
Hoy, desde la derecha del siglo XXI asoman señales que invitan a los democristianos a sumarse a la inestable “Alianza por Chile” Pero la DC es una pieza vital de la Concertación junto a los socialistas, algo que parecía imposible cuando fue oposición frente al Gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Incluso algunos dirigentes democristianos, como Juan de Dios Carmona, apoyaron a los militares que apagaron la vida de Allende y su “revolución dentro de la institucionalidad”.
En estos días circula por Internet un artículo atribuido al escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, donde el autor de “Las venas abiertas de América Latina” explica por qué no se ha comprado un DVD. “Lo que me pasa –admite- es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente”.
“Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura”, advierte, al recordar que antes “todo se guardaba” porque servía: los vasos plásticos, las cajetillas de cigarrillos, las tapas de los refrescos, las hojas Gillete que se usaban como sacapuntas…, el cordón umbilical del primer hijo y el primer diente del segundo…
“Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos”, agrega el artículo. Galeano ha negado hasta ahora ser el autor de estas reflexiones. Pero si usted las encuentra en Internet, guárdelas, no las deseche.
-Chao, pescao…
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Enrique Fernández
Periodista
Profesor universitario