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La independencia vendrá en tren

La independencia vendrá en tren

sábado 10 de noviembre de 2007, 15:02h
Actualizado: 13 de noviembre de 2007, 07:26h

Fino humor el de Coll. No confundir con el José Luís Coll del tándem Tip y Coll. No, no. Se trata de Antoni Coll, agudo comentarista catalán en las páginas de Diario de Tarragona, que dirige con acierto Ramón Pedrós.

Se refiere Coll al revuelo -relativo- que han causado las palabras en Madrid del presidente catalán  José Montilla en los medios políticos y mediáticos. Antoni Coll no se les toma a broma, peró tampoco las quiere magnificar, igual que hace el escritor Monzò, para quien “no hay para tanto”. O como Xavier Rius, brillante director del diario digital de éxito E-notícies.com, que irónicamente afirma que “ahora sÍ que España se rompe”, al ver la reacción airada de algunos empresarios catalanes por el problema de las infraestructuras y del insuficiente financiamiento.

Para Rius “Cataluña será independiente  el dia que Ricard Fornesa, Isidre Fainé, Juan Rosell, Salvador Gabarró o Manuel Lara se hagan independentistas, por citar solo algunos de los empresarios que manejan el cotarro en este país (Rius pudo haber añadir a Brufau, Tusquets, Enric Reina, el Conde de Godó, los  presidente del RACC y del Barça, los presidentes del IESE y ESADE, y a Enrique Lacalle, Enric Crous, sin olvidar al cardenal Sistacs, al abad de Montserrat, etc., pero fué prudente)  Finalmente –dice-, han descubierto (los empresarios) que la pela es la pela. Ya lo dijo el periodsita de El País Francesc Arroyo: “España és una unidad de marcado”, por tanto. “si se rompe el mercado se rompe España”.

“No hay para tanto”, como decía Monzó, ya que el dia siguiente de hacerse el valiente, en su conferencia de Madrid, el president Montilla, con su seria adverténcia de una creciente “desafección de Catalunya respecto de España y de las instituciones comunes”, lo qual es cierto ( y no sólo por el lio del AVE y de Cercanias), se apresuraba a matizar sus palabras , lo que Durán Lleida interpreta que a Montilla “en la Moncloa li han tocat el  crostó (le han llamado la atención)”.

Por tanto, calma. En amplios sectores catalanes hay cabreo por como van algunas cosas, principalmente las mil promesas incumplidas de Zapatero (Estatut, financiacón, el AVE para el 21 de diciembre, desastre de Cercanías, etc). Como ha puesto de moda Alfredo Abián, hay mucho català emprenyat (catalàn cabreado), si bien el propio Montilla se defendia advirtiendo, hace un tiempo, que en Cataluña hay muchos “interesados” en que haya catalans empreynats; es una mina de independentistas.

Todo esto no debe ignorarse ni menospreciarse en  el resto de España. Ni en Cataluña, donde todas las rebeliones hasta ahora le han salido muy mal, però eran más bien de origen político-sentimental. Ahora la cosa tiene otro aire. El descontento –o desengaño- está cundiendo en el sector económico y social. El aviso de Montilla es oportuno. Como decía, lo explica gráficamente Antoni Coll, con estas irónicas y certeras palabras:

“La independencia, si viene, vendrá en tren. Montilla avisa a Madrid de que los problemas que padece Catalunya con el lío del AVE y los ferrocarriles de cercanías producen un desapego de España que «puede ser irreversible». Si tal fuera, los esfuerzos de ERC no serían necesarios. Benach podría esperar la independencia en el andén de la Estación de Reus; Carod, en Tarragona; Bargalló, en Torredembarra”.

Paradójicamente, no sería una rebelión de trabuco ni de alpargata, “vendría en tren”, por la pésima gestión de los muchos AVEs que –como las aves de mal aguero- sobrevuelan por el cielo de todo país.

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