El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, señaló que no es casual que el ex embajador de Sánchez de Lozada, Jaime Aparicio, gestionara la visita de los mencionados prefectos ante la OEA y que el ex embajador de Estados Unidos en Bolivia, Manuel Rocha, haya sido parte de la entrevista con los prefectos opositores.
De acuerdo a Quintana, "el señor Jaime Aparicio gestionó la vista de los prefectos con el ánimo persistente de empañar la democracia boliviana y de echar sombras a este proceso de cambio" impulsado por el Gobierno del presidente Evo Morales
Agregó que "pretendía la intención de que el juicio de responsabilidades contra Sánchez de Lozada no prospere".
"Los prefectos que viajaron a Washington deberán responder cuando hicieron una escala en Miami y sus contactos con el señor Manuel Rocha y el señor (Carlos) Sánchez Berzaín tendrá que decirle al país a cerca de los contactos recurrentes que sostuvieron", demando el ministro.
A esto, señaló, que también tendrán que explicar su diálogo con Mauricio Balcázar, yerno de Sánchez de Lozada, Marlene Fernández, ex embajadora de Banzer en Estados Unidos, y con la señora Verónica Querejazu.
Dijo que los prefectos deberán explicar a su llegada al país respecto a sus encuentros con gonistas y con el ex embajador de los Estados Unidos en Bolivia, Manuel Rocha (2000-2002).
Rocha está vinculado a los sectores más reaccionarios de Estados Unidos, según denuncia del investigador Wilson Mérida, que buscan la impunidad de los genocidas de octubre de 2003.
Los prefectos de Santa Cruz, Rubén Costas; de Beni, Ernesto Suárez; de Cochabamba, Manfred Reyes Villa; y de Tarija, Mario Cossío, fueron a Washington para denunciar ante los organismos internacionales, como la OEA y la ONU, supuestos atropellos a la democracia por parte del Gobierno del presidente Evo Morales Ayma.
Quintana señaló que el interés de los prefectos tiene un anclaje en los intereses políticos por encima de los nacionales y queda claro que la posición de los prefectos está orientada a la confrontación.
Indicó que el pueblo espera un desarme espiritual y que el Gobierno y la oposición se sienten a debatir con la mayor franqueza de los problemas del país.
El Gobierno había convocado a los nueve prefectos del país para la noche de este martes en la ciudad de La Paz, para hablar de la inversión pública y de la planificación de acciones conjuntas para afrontar los posibles problemas climáticos en el país la próxima gestión.
Sin embargo, a la reunión sólo asistieron los prefectos de Oruro, Alberto Aguilar y de Potosí, Mario Virreira.
En contra posición, los prefectos de la denominada "media luna" condicionaron el encuentro a la presencia de veedores internacionales o de la Iglesia mientras cuatro de ellos se trasladaron hasta los EEUU.
A criterio de Quintana, esas trabas develan "un acto de reticencia" que siempre lo han manifestado ante todas las convocatoria que realizó el Poder Ejecutivo.
"Esto pone en evidencia los interés mezquinos y subalternos de fuerzas políticas que no quieren contribuir a profundizar la democracia", subrayó Quintana.
No obstante ratificó que "el Gobierno mantiene su actitud, su apertura al diálogo" y siempre estará dispuesto a llevar adelante el diálogo sin condiciones y de cara al país".
MANUEL ROCHA
Manuel Rocha estuvo 25 años al frente o en cargos de representación de EEUU en diferentes embajadas de Latinoamérica.
En 2000 a 2002, gestión del ex presidente Hugo Banzer fue embajador en Bolivia, donde provocó una fuerte polémica con sus declaraciones críticas sobre Evo Morales.
El 2 de diciembre de 2001, durante su participación en una conferencia sobre seguridad organizada por la Presidencia de Bolivia, Rocha dijo que Felipe Quispe, el Mallku, y Evo Morales eran terroristas y estaban dentro de la famosa lista negra de los Estados Unidos
Luego, en febrero de 2002 estuvo detrás de las operaciones con las que los políticos tradicionales expulsaron a Evo del Parlamento con el caso Sacaba.
El 26 de marzo, Rocha declaró ante los medios bolivianos "que ellos (el Gobierno de Estados Unidos) no iban a apoyar a una persona que no quería ayuda (hablando sobre el próximo Presidente de Bolivia). ´Nunca fuerzo a una dama a bailar tango si no quiere bailar conmigo`", terminó enfático
Pero a ello, el 26 de junio, cuatro días antes de la elección, en Chimoré, dijo que "el electorado boliviano debe considerar las consecuencias de escoger líderes de alguna manera conectados con el narcotráfico y el terrorismo".
PLAN
De acuerdo al artículo publicado en Bolpress el 26 de septiembre ce 2004, escrito por el investigador Wilson García Mérida, señala que el articulador central en esta doble estrategia de garantizar impunidad a los genocidas de octubre, es precisamente Manuel Rocha.
Otro de los objetivos del ex embajador, vinculado a los sectores más reaccionarios de Estados Unidos, es promocionar el retorno de Jorge Tuto Quiroga a la Presidencia de Bolivia.
Rocha, quien, tras jubilarse prematuramente de la carrera diplomática, fue incorporado al staff de abogados de la firma "Steel Hector & Davis LLP".
Rocha cumple también funciones como "consejero internacional" sobre terrorismo y el "plan" de transición en Cuba sirviendo al consorcio 'Kissinger Mc Larthy Inc.' con sede en Nueva York.
Se sabe también que tras fugarse de Bolivia el 17 de octubre de 2003, el ex ministro Sánchez Berzaín fue invitado por Rocha para trabajar en ese estudio jurídico de Miami como "asesor externo".