La muerte de Carlos Palomino el 12 de noviembre, a manos de un militar de 24 años cuando acudía a protestar por una manifestación de contenido xenófobo provocó enfrentamientos entre radicales de izquierdas y ultraderechistas. Además, su proximidad con el 20-N, aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, caldeó los ánimos y provocó la prohibición de varias manifestaciones.
Carlos Javier Palomino, de sólo 16 años, fue apuñalado en el corazón cuando salía de un vagón de Metro en la estación de Legazpi por Josué E. de la H. Se dirigía a apoyar a los inmigrantes del distrito madrileño de Usera, donde el partido de ultraderecha Democracia Nacional había convocado una manifestación contra ellos.

El suceso se produjo en medio de una multitudinaria pelea al encontrarse grupos de facciones enfrentadas, por lo que la Policía tuvo que acordonar la zona y el SAMUR atendió a ocho personas por heridas de arma blanca y contusiones. El autor fue detenido en el mismo lugar de los hechos y, posteriormente, enviado a prisión provisional a la espera de juicio.
Clamor contra las manifestaciones fascistas
El incidente provocó una oleada de reacciones, empezando por el mismo día del asesinato, cuando cerca de 500 personas se concentraron en la Puerta del Sol como forma de protesta y recuerdo del menor. A esa le siguieron concentraciones en días sucesivos en Usera, la Plaza de la Constitución y Vallecas, así como en otras ciudades españolas, como Valencia o Granada.

A pesar de que la delegada del Gobierno, Soledad Mestre, aseguró que el crimen no tenía motivaciones racistas (comentario por el cual se llegó a pedir su dimisión durante las concentraciones en recuerdo de Carlos Javier), el Movimiento contra la Intolerancia, Comisiones Obreras, la Coordinadora Antifascista y el Partido Comunista, rechazaron la “impunidad” y la “permisividad” con las manifestaciones de ultraderecha, pidiendo su prohibición.
Por su parte, el responsable de Relaciones Exteriores de Democracia Nacional (DN), Juan José Pérez, declaró que su partido no tuvo "nada que ver" con el asesinato Palomino, a pesar de ser el convocante de la manifestación hacia la que se dirigía éste.
Enfrentamientos
En vísperas del 20-N la polémica se desató por las peticiones de prohibición de manifestaciones en homenaje a Francisco Franco y a José Antonio Primo de Rivera y los cruces de amenazas en Internet entre facciones de izquierdas y de derechas.
El 17 de noviembre, el blindaje y el celo policial evitaron que se produjeran incidentes en la Puerta del Sol en una concentración no autorizada contra el fascismo. En la Red de San Luis, a pocos centenares de metros en la confluencia de Gran Vía con Montera, los manifestantes de Alianza Nacional, contrarios a esta condena, no hicieron acto de presencia ante el gran dispositivo de seguridad desplegado.
En cambio, el 24 de noviembre la zona de Embajadores asistió a una batalla campal entre extremistas de izquierdas y los cuerpos de seguridad del Estado. Un grupo de los manifestantes lanzó botellas a la policía y prendió fuego a los contenedores, por lo que los funcionarios policiales se vieron obligados a cargar contra la muchedumbre para dispersarla.
Homenajes a Franco y Primo el 20-N
Respecto a los actos relacionados con el 20 de noviembre, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, garantizó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado velarían para que ningún "grupúsculo" pueda utilizar la calle para dividir o alterar la seguridad.
El sábado 17 se permitió la misa en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos en El Escorial. Igualmente, el Tribunal Superior de Justicia autorizó la marcha nocturna desde la calle Génova hasta el Valle de los Caídos, que en principio había sido prohibida por la Delegación de Gobierno. En cambio, no hubo permiso oficial para la concentración en Sol en recuerdo de Carlos Palomino que se desarrolló pacíficamente.
El domingo 18, con todos los permisos necesarios, la Falange Española de las JONS homenajeó a Primo de Rivera en el Valle de los Caídos y la Fundación Nacional Francisco Franco hizo lo propio en la Plaza de Oriente de la capital. En Fuenlabrada, amigos de Carlos Palomino se concentraron en la plaza del nuevo Ayuntamiento.