Cañada (ir)real
sábado 26 de enero de 2008, 17:52h
Actualizado: 30 de enero de 2008, 14:04h
Hace varios meses, la Cañada Real saltó a las primeras páginas de los periódicos y a las aperturas de los informativos a causa de los enfrentamientos que se vivieron allí entre policías y habitantes que estaban siendo desalojados. Lanzamientos de piedras, disparos de botes de humo, y hasta alguna bombona de butano fue arrojada en la refriega, que se saldó con varios heridos en ambos bandos. Las imágenes fueron transmitidas en todas las televisiones, y sirvieron para que muchos madrileños situaran en el mapa una realidad de 40.000 vecinos que ha crecido de espaldas a la sociedad.
La Cañada Real es, como las demás cañadas, vía pecuaria, y sobre ella no se puede construir ni se puede circular. Pese a lo cual, hace más de 30 años que allí comenzaron a levantarse, tacita a tacita, casas que en algunos casos se han transformado en auténticos chalets. Y es que 30 años dan para mucho. Ahora, la Cañada es un auténtico poblado de más de 15 kilómetros lineales de extensión, dividido en zonas tan bien delimitadas como las realidades que albergan. Hay vecinos de toda la vida, que llevan generaciones en el lugar, recibiendo servicios e incluso pagando impuestos; hay grupos de inmigrantes concentrados por su origen: los marroquíes por un lado, los rumanos por otro…
También hay zonas donde la delincuencia se ha hecho la dueña, y la policía sabe que allí han fijado su residencia personas de actividad laboral poco recomendable. Hasta el punto de que los camiones de basura de camino a Valdemingómez tienen que llevar escolta policial a su paso por determinadas zonas de esta Cañada.
Hasta que sucedió lo que todos pudimos ver por la tele, la Cañada Real era algo así como una abstracción desconocida para la mayor parte de los madrileños, que se sorprendieron al enterarse de que sobre un terreno donde teóricamente no se puede poner ni un ladrillo, se han levantado –siempre ilegalmente- viviendas, chalets y chabolas suficientes para albergar a 40.000 personas. Cinco municipios están afectados por este problema: Madrid capital, Rivas, Getafe, San Fernando y Coslada. Y también le toca algo en el asunto al Gobierno regional. Pero mira que han pasado ejecutivos, partidos y años, y ninguno ha dado solución al problema.
Los vecinos y el Foro Social por Madrid han elegido una reivindicación lúdica ¬-paella en el campo y música- para recordar que la Cañada todavía existe, que sigue siendo un foco de inseguridad, insalubridad y malas condiciones para muchas personas, que allí se alojan niños, que requiere fórmulas imaginativas y solidarias, y también una acción policial contundente con quienes la merezcan. El objetivo es que nadie lo olvide; son demasiados años de mirar para otro lado.