Los marqueses apócrifos de Galapagar, Pablo e Irene, han defendido siempre la educación pública. Hasta el punto de que ese fue uno de sus argumentos principales para justificar el cambio repentino de domicilio, desde el popular barrio de Vallecas hasta Galapagar, ese municipio exclusivo de la sierra madrileña. Decían los líderes podemitas que allí conocían colegios públicos que les gustaban especialmente.
Al final, ya lo hemos visto, sus niños están en un colegio privado y no al alcance de una pareja de trabajadores que ingresen dos nóminas equivalentes al doble del salario mínimo en España. Aunque, eso sí, al menos el centro escolar es laico. No es el caso del presidente del gobierno que acaba de promover una legislación que , como mínimo, ha incomodado profundamente a las universidades privadas pero que, al mismo tiempo, matricula a su hija en una universidad católica, ESIC, para que estudie Económicas al módico precio de 15.000 € anuales, una cifra que tampoco está precisamente al alcance de cualquier mileurista, que con todo su sueldo anual ni siquiera llega a poder pagar un curso académico en el centro elegido por el matrimonio Sánchez Gómez .
Por supuesto que Sánchez, Iglesias y Montero no son los únicos. Vamos a señalar a vuelapluma algunos más. Medios de comunicación llevan aireando desde hace tiempo que El Gran Wyoming tiene casi dos decenas de pisos alquilados en Madrid, lo cual no le impide atacar a la propiedad privada (de los demás, claro), desde sus púlpitos mediáticos.
O el compañero de IU, Enrique Santiago, a quién tampoco le duelen prendas en poseer un ático en pleno barrio de Chamberí con un precio de mercado de más de 2 millones de euros que para sí quisiera buena parte de la clase trabajadora. Más aún después de conocer que tendrá como vecinos a la pareja Javier Bardem y Penélope Cruz que acaban de adquirir un nuevo piso en el mismo barrio (173 m² situado en un edificio modernista rehabilitado entre la glorieta de Quevedo y la de Bilbao), otro ático que ha costado más de 2 millones y medio de euros ya que, además, cuenta con solárium, sauna, 'infinity pool', gastroteca..., La propiedad no ha sido adquirida directamente por la pareja como particulares, sino a través de Buble Gold S.L., la sociedad patrimonial de la que son administradores y que es una fórmula habitual entre las grandes fortunas para evitar el pago de impuestos.
Y no olvidamos tampoco a la vicepresidenta segunda del gobierno Sánchez y musa tan gallega como cursi , y casi hasta pitiminí, Yolanda Díaz, habitante de un piso oficial de 500 metros cuadrados que le pagamos todos los españoles, para poder ejercer libremente una de sus aficiones preferidas, la de planchar sus docenas de modelitos que van de Zara (al fin y al cabo Amancio Ortega es su paisano….), Dior, Versace, Dolce & Gabbana y marcas similares , y que luce a diario con el glamour y la naturalidad de una princesa de cualquier monarquía europea.
Actitudes que han llegado a alcanzar hasta a la hija menor(13 años), de la vicepresidenta, que se ha visto envuelta en estos días en un pequeño escándalo al vérsele con un bolso de marca cuyo valor está en torno a los 500 euros,pero que díaz se ha apresurado a declarar que ese bolso es una falsificación de mercadillo. Claro que, al mismo tiempo, el Ministerio de Industria y Turismo, a cuya cabeza está el compañero de mesa en el consejo de ministros Jordi Hereu, promueve campañas contra esa piratería con el lema de «El daño de las falsificaciones es real».
Y, como muestra un último botón, el del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (¡sí, hombre, ese señor que dedica más tiempo a escribir en X que a interesarse por el estado de las vías y los trenes de este país….), , que la semana pasada se saltó la lista de espera para hacerse una colonoscopia en el Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles, un hospital de Quirón, esa empresa privada que gestiona un buen número de hospitales de Madrid a la que tantos dardos viene dedicando la militancia woke y que, -a las pruebas me remito–, el señor ministro recurre cuando le conviene.
Como ven, unas acciones nada coherentes ni normalizadas de una parte ilustrativa de la izquierda progre y woke de nuestro país. Hasta ahora siempre se había dicho que eso de fingir, de aparentar , de mostrar una cara amable o repleta de falsa sencillez, según convenga en cada momento, era patrimonio exclusivo de la derecha (…fascista, dirían ellos), pero ya vemos que ni siquiera ese privilegio está ya exclusivamente en su campo de juego sino que ahora lo comparten en idéntica medida con la gauche divine, tan hipócrita como el que más, “a mucha honra” y para seguir entrenando públicamente eso de “cabalgar contradicciones” –en afortunada frase del macho alfa Pablo Iglesias-, , una disciplina ya casi olímpica en la que ellos se llevan la medalla de oro.