El ex ministro y ex secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos ha afirmado este domingo que su adaptación a la cárcel no está siendo tan traumática como esperaba y ha mandado un mensaje diciendo que sigue "fuerte y firme" y que no le van a "doblegar ni callar".
De esta manera se ha manifestado Ábalos en un mensaje en X, en el que también ha agradecido el buen trato que está recibiendo por parte de los funcionarios y los demás internos de la prisión madrileña de Soto de Real, donde sigue encarcelado desde el jueves por el 'caso Koldo'.
"Mi adaptación está siendo menos traumática de lo que esperaba. Eso sí, aquí hace mucho frío. Sigo fuerte y firme, y metiéndome en prisión no me van a doblegar ni a callar...", ha puesto en la red social.
El pasado miércoles, un día antes de que declarara en el Tribunal Supremo y de su posterior entrada en prisión, afirmó que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, se habían reunido en 2018 en un caserío para negociar la moción de investidura contra Mariano Rajoy que terminó con Sánchez como presidente, de acuerdo con lo que le contaron "fuentes presenciales". En el Gobierno no tardaron en desmentirlo y restarle toda "credibilidad".
Actualiza su perfil
Ábalos ha actualizado este sábado su cuenta en la red social, que ha pasado a llamarse 'En el nombre de Ábalos' y en la que ha colocado el siguiente texto: "Diputado por Valencia. ¡Soy inocente! Aunque pidan 24 años por delitos que no he cometido, lucharé por la verdad y la justicia, aunque digan que soy culpable".
Fuentes de Instituciones Penitenciarias han indicado a diversos medios que ningún preso tiene acceso a Internet desde la cárcel.
La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos por el cobro de presuntas comisiones irregulares en contratos de mascarillas.
Junto a su ex asesor, Koldo García, se encuentra procesado por delitos como organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación, por concertarse, presuntamente, junto con el empresario y presunto corruptor, Víctor de Aldama, para conseguir beneficios económicos de supuestas adjudicaciones irregulares.