La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, ha cerrado este domingo la Conferencia de Seguridad de Múnich con una firme defensa del modelo civilizatorio europeo.
En respuesta directa a las tesis vertidas el sábado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Kallas ha negado que Europa esté al borde de la "desaparición" o que su cultura esté amenazada por la immigración masiva.
Proyecto 'woke'
Frente a la visión de Washington, que tilda al proyecto comunitario de "woke" y decadente, la jefa de la diplomacia europea ha argumentado que los valores europeos siguen siendo un faro para la humanidad y que la vitalidad del club se demuestra por la larga lista de países que desean unirse a él.
Kallas ha recurrido a datos para ilustrar el atractivo de la Unión, señalando que el interés por el proyecto trasciende las fronteras continentales. Ha citado el caso de Canadá, donde, según sus cifras, más del 40% de la población vería con buenos ojos una integración en la UE.
"La gente sigue queriendo unirse a nuestro club", ha sentenciado la diplomática estonia, instando a que las naciones candidatas que llevan años esperando en la puerta del proyecto comunitario no tengan que aguardar mucho más tiempo. Con este discurso, Kallas busca contrarrestar la narrativa de fragmentación y debilidad que se ha intentado proyectar desde el otro lado del Atlántico durante esta cumbre.
Llamamiento a la reforma de la ONU
Más allá de la réplica a Marco Rubio, la alta representante ha aprovechado el foro de Múnich para lanzar una crítica estructural al funcionamiento de Naciones Unidas.
Kallas ha afirmado con contundencia que el Consejo de Seguridad de la ONU "no funciona como debería" y que la organización no refleja la realidad del mundo actual. Ha denunciado la falta de "rendición de cuentas" y el hecho de que ciertos países se sitúen sistemáticamente por encima del Derecho Internacional, lo que socava la confianza en el sistema multilateral.
La diplomática ha hecho un llamamiento a aprovechar la actual crisis del orden global como una "oportunidad" para reconstruir un mundo basado en reglas claras donde todos los estados sean tratados como iguales. Según Kallas, la reforma del sistema multilateral no es solo una necesidad técnica, sino una obligación moral para asegurar que el futuro de la gobernanza mundial no dependa del arbitrio de las grandes potencias. Su intervención marca un punto de inflexión en la conferencia, reafirmando la autonomía estratégica y de valores de una Europa que se niega a ser tutelada o dada por amortizada por sus aliados tradicionales.
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