La Unión Europea se prepara para un escenario de crisis energética prolongada como consecuencia directa de la guerra en Irán.
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, advirtió en una entrevista concedida al diario 'Financial Times' que el continente debe mentalizarse para un periodo extenso de inestabilidad.
"Esta será una crisis larga... los precios de la energía serán más altos durante mucho tiempo", señaló el comisario, poniendo el foco en productos "críticos" como los combustibles, cuyos costes seguirán al alza según las previsiones de la Comisión.
Racionamiento de combustibles

Ante la gravedad de la situación, la Comisión Europea baraja medidas excepcionales que incluyen el racionamiento de combustibles y la liberación de más reservas estratégicas de petróleo.
Aunque Jørgensen precisó que los países miembros todavía no se encuentran ante una crisis de seguridad de suministro inminente, subrayó la importancia de la prevención para garantizar que todos los estados cuentan con lo necesario.
"Nos preparamos para los peores escenarios, aunque aún no hemos llegado al punto de necesitar racionar productos críticos como el queroseno o el diésel. Es mejor estar preparados que lamentarlo", afirmó tajante.
Inestabilidad por el estrecho de Ormuz
El mercado energético refleja la extrema volatilidad del conflicto iniciado el 28 de febrero. El barril de Brent, referencia en el continente, llegó a alcanzar los 120 dólares y, aunque se ha moderado hasta rondar los 107 dólares, las perspectivas no son halagüeñas.
La parálisis casi total del tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde circulaba el 20% del transporte mundial de petróleo antes de la contienda, es el principal factor de desestabilización. La seguridad de esta vía estratégica sigue siendo una incógnita tras la negativa de Francia a liderar su protección militar.
A esta situación se suman los constantes vaivenes en las declaraciones de Donald Trump. La disparidad de mensajes del presidente de Estados Unidos sobre la duración de la guerra y la confusión generada en torno a las negociaciones de una hipotética tregua con Irán dificultan la planificación económica europea.
La Comisión Europea trabaja actualmente en un plan de contingencia para evitar que el impacto de la guerra provoque daños estructurales permanentes en la economía de la eurozona.
El suministro de queroseno
En cuanto al suministro de queroseno, vital para el sector de la aviación, la Unión Europea mantiene una alta dependencia de la producción extranjera.
Jørgensen avanzó que la Comisión no descarta realizar cambios legislativos para rebajar ciertas limitaciones medioambientales, lo que permitiría aumentar las importaciones procedentes de Estados Unidos.
No obstante, el ejecutivo europeo descartó de forma rotunda cualquier modificación normativa que implique levantar la prohibición de importar gas natural licuado procedente de Rusia. La estrategia de Bruselas sigue centrada en diversificar proveedores y maximizar el uso de las reservas estratégicas.
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