OPINIÓN/Víctor Gijón
miércoles 13 de febrero de 2008, 17:18h
Ante las buenas noticias la respuesta de manual del PP es que son mentira. ¿Y ante las malas? En ese caso el proceso es más alambicado. Primero se magnifica un problema y luego se le da una respuesta extrema.
Del primer caso tenemos ejemplo reciente en la adjudicación de obras públicas en Cantabria; del segundo, los delito cometidos por menores. Mentiras y demagogia. El pasado 31 de enero la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, anunció en la apertura al tráfico del tramo Molledo-Pesquera de la A-8, que las obras Burgos-Aguilar, complementarias de los acceso de Cantabria a la Meseta, serían adjudicadas en breve.
El candidato del PP por Cantabria, José Joaquín Martínez Sieso, tan lento en casi todo, acudió rápido al quite y acusó a la ministra de mentir a los cántabros. Preveo que ante el anuncio en el BOE los populares acudirán a la cantinela de que ellos lo hubieran hecho antes. Pero ya sabemos las prisas que se dieron, por ejemplo, con la autovía Dos Mares, cuya paralización Álvarez Cascos 'vendió' a Arzallus y al nacionalismo vasco por un plato de kokotxas.
La forma de ir haciendo programa del PP es más elaborada, pero igualmente mentirosa. Se inventan problemas para luego aportar soluciones. Y se magnifica su dimensión para poder presentar alternativas ‘grandiosas’, que encajen en esa imagen de salvadores de la patria que nos venden todos los días. Pongamos dos ejemplos recientes.
Dice Rajoy que no se permitirá el velo en las escuelas y que su prohibición formará parte del contrato que los emigrantes, si gana las elecciones, tendrán que firmar en los aeropuertos o, tal vez, al bajarse del cayuco. Pues bien, no hay muchos velos en las escuelas, salvo en Ceuta y Melilla, porque ya ni las monjas, que antes si lo llevaban, se lo ponen en clase. Pero se prohibirá. Aunque no a las mujeres ceutis y melillenses, porque aún con velo, son españolas y la prohibición solo afecta a las inmigrantes.
¿Se puede concebir mayor estupidez? Pues bien, estúpido, pero además peligroso, es pretender hacer creer que hay menores que cometen terribles crímenes y que por eso hay que bajar la edad penal a 12 años. Pero ¿cuáles son esos delitos de especial gravedad? No se especifican. Son casos bastantes raros que no justifican la modificación de la ley, pero si son argumento útil para una campaña electoral llena de demagogia.