La renuncia de Fidel Castro, anunciada este martes tras medio siglo en el poder en Cuba, ha despertado en Estados Unidos la esperanza de que la isla inicie un camino de apertura y diálogo encaminado a la democracia. Sin embargo, los exiliados cubanos de Miami han recibido la noticia con tranquilidad y escepticismo.
Muchas naciones destacan la trascendencia de la decisión de Castro, de 81 años y que ya delegó en su hermano Raúl hace 19 meses por cuestiones de salud, para un futuro de reformas en Cuba.
"Esto debe ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo de Cuba", dijo el presidente de EEUU y gran rival de Fidel, George W. Bush, para quien ese proceso tendría que "culminar con unas elecciones libres y justas".
Desde Kigali, capital de Ruanda, donde se encuentra de gira, Bush aseguró que "la comunidad internacional debería trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir instituciones para la democracia".
Y el primer paso, según uno de los grandes rivales de Fidel, debería ser la liberación de los prisioneros políticos, que "siguen en las cárceles".
Por su parte, los grupos del exilio cubano en Miami reaccionaron este martes con serenidad y escepticismo ante la noticia de renuncia de Fidel Castro a continuar con los cargos de Jefe de Estado y Comandante en Jefe de la revolución.
En contraste con el alborozo callejero de hace año y medio cuando se anunció la grave enfermedad de Fidel Castro y su renuncia temporal al poder, las calles de la Pequeña Habana en Miami amanecieron este martes con tranquilidad y sin reacciones populares.
El café Versalles en la Calle Ocho es este martes el centro de reunión de los cubanos del exilio, pero proporcionalmente con más medios de comunicación que parroquianos que se expresan con serenidad y con una opinión unánime: no se esperan grandes cambios en Cuba.
"Es el final de una era, la era de Fidel Castro, pero no es el final del castrismo porque Raúl Castro representa el continuismo", dijo a Efe Tony Alfonso, un ex profesor de escuela en Cuba de 70 años de edad.
"Raúl Castro hará unos pequeños cambios para mantenerse en el poder. Pero sólo se puede esperar muy poquitos cambios que llegarán demasiado tarde", señaló Alfonso a las puertas del Versalles.
Los medios de comunicación de Miami mantienen este martes una programación dedicada casi en exclusiva a analizar las repercusiones de la renuncia de Castro al poder y a la espera de confirmar que será Raúl Castro quién asuma plenamente el cargo de Jefe de Estado.
La opinión más generalizada entre la gente de la calle y algunos representantes del exilio y analistas es que el castrismo continuará sin cambios.
"Hay que esperar unas medidas mínimas de Raúl Castro para calmar a la proporción, pero no se pueden esperar cambios reales y estructurales", afirmó este martes el profesor de la Universidad de Miami Jaime Suchlicki.
El experto agregó que al contrario de esperar una apertura con la asunción plena del poder por Raúl Castro puede producirse una tendencia a una mayor represión para evitar reacciones populares que reclamen un cambio.