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ELECCIONES ESPAÑOLAS EN BOLIVIA

Doctrinalmente a Bolivia le convendría una victoria del PSOE

jueves 28 de febrero de 2008, 18:59h
Actualizado: 29 de febrero de 2008, 07:29h

Las elecciones españolas se espectan de una manera muy distante en Bolivia. Partamos mencionando que la colonia española en el país no es muy numerosa y su peso dentro de del millón doscientos mil españoles registrados en la Oficina de Censo electoral (CERA) es casi anecdótico. Es por esa razón por la que el comentario y la actividad política inherente al debate electoral español se circunscribe a los ámbitos más íntimos de la actividad consular y algún centro de encuentro como la Oficina Técnica del AECI en Santa Cruz, La Embajada de España en La Paz o pequeños lugares de actividad más privada.  No obstante han existido acciones de activismo firmadas por candidatos y esquemas partidarios dirigidas a los ciudadanos españoles vía correo y la red, transmitidas y difundidas por la propia embajada en Bolivia

El impacto en el espacio público boliviano es casi imperceptible y se sigue de manera discreta a través de los medios de comunicación nacionales e internacionales. El gobierno nacional tampoco ha emitido criterio alguno, señal que había de esperarse dadas las complicadas circunstancias de la relación con el Estado español y la administración de Evo Morales. Al existir una colonia boliviana que se ha incrementado geométricamente en los últimos años en España, el proceso electoral español en Bolivia será garantizado para solicitar un trato recíproco en los futuros contextos electorales bolivianos, donde la votación de los inmigrantes será, en muchos casos, estratégica.      

Una larga e intensa relación entre ambos países. Si bien los vínculos entre ambas estructuras geográficas se remontan al hecho de la Colonia en el contexto del denominado “Encuentro de Dos Mundos”, la herencia cultural española tuvo la posibilidad de mezcla y secretismo con las arraigadas culturas originarias de esta parte del mundo. La república al lograr su independencia no pudo desarraigarse de un nexo cultural y político que fue muy importante en el siglo XIX. La guerra civil española y la dictadura Franquista, tampoco fueron ajenas al sentimiento boliviano, generando encarnizados debates en su espacio público y hasta convertirse en destino del exilio de varios ciudadanos españoles que acabaron sus días en estas tierras. Si bien el número de inmigrantes no puede compararse a los de otros países latinoamericanos, pero todavía quedan en su huella, las instituciones de Casa de España, Círculo de la Unión o la propia Cámara Boliviano Española de Comercio. Los tiempos cambiaron y los contextos históricos contemporáneos hicieron que el sentido de la relación cambie y muestre a España como un destino de la emigración boliviana en una economía moderna y floreciente. La antigua y fraterna relación bilateral, se vio impactada por ese hecho y obligó a España (con el resto de Europa) a tomar medidas de control de la inmigración con el visado de ciudadanos extranjeros provenientes de países como Bolivia.

Desde la reconquista democrática en 1982, España ha estado presente en Bolivia con una significativa presencia orientada a la cooperación en varios ámbitos importantes y estratégicos. La instalación de una Oficina Técnica de la Cooperación Española en Santa Cruz, o el importante aporte para la conservación del patrimonio cultural de Potosí, fueron el resultado de esfuerzos colectivos pero también individuales como el de Carmelo Angulo (Embajador Español en los años 80) y que han marcado hechos destacados de una próxima y fraterna relación bilateral. Valga la pena mencionar que esta relación se ha posibilitado por la coincidencia de gobiernos afines en cada momento histórico del país. Desde 1982 hasta 1993, los gobiernos bolivianos de centro izquierda tuvieron en su contraparte española en las gestiones socialistas democráticos del PSOE. Todavía queda en la memoria la intensa relación entre Felipe Gonzales y Jaime Paz Zamora, que le valió a este último un apoyo fundamental para ocupar una Vicepresidencia en la Internacional Socialista, a su salida del gobierno. Pero los cambios en la administración política española fueron también coincidentes, con los bolivianos y así recordamos aún el apoyo oficial de Bolivia a la decisión del Presidente Aznar de apoyar la intervención en Irak, y convertirse en un “aliado” de eventual proceso bélico. El entonces canciller boliviano CarlosFufiSaavedra, dijo en tono de broma (de mal gusto por cierto) “que era una posibilidad inédita de poder ganar una guerra”. De igual manera el contexto de apertura económica en Bolivia atrajo y acogió a las inversiones españolas en materia petrolera, minera, servicios y otros sectores conexos.    

El Gobierno de Evo Morales frente a las candidaturas españolas. Desde la asunción al mando de Evo Morales, las relaciones bilaterales entre ambos Estados han dado un giro muy importante. La principal medida adoptada por Morales que caracteriza su estrategia y política general de gobierno, fue la “Nacionalización de los Hidrocarburos”, que afectó a varias inversiones internacionales, entre ellas las españolas. A partir de ese momento la relación tuvo que manejarse con mucho cuidado, especialmente desde la gestión del palacio de la Moncloa. Evo Morales, calculó el impacto inicial y el costo político que le podía significar, especialmente con Estados como Brasil, Argentina y España, que se constituyeron siempre en países muy próximos a las políticas internas y externas de los sucesivos gobiernos bolivianos. El denominado proceso de “nacionalización” no supuso ni confiscación, ni la necesidad de situaciones violentas para llevarlo adelante. Se trató más bien de la obligación a la firma de nuevos contratos entre las empresas inversoras y el Estado boliviano, cambiando la modalidad de control y administración a favor de este último. No obstante, la determinación de “cambio de reglas” influyó de manera muy importante en el comportamiento político de los Estados involucrados.

Para Evo Morales y por una definición doctrinal, una victoria del PSOE garantizaría el mantenimiento de las actuales relaciones, que pese a haber sufrido un sutil deterioro, son todavía plenas y abiertas a cualquier negociación. La posición del Gobierno de Zapatero expresada en la visita de la Vicepresidente Española del año 2006, Maria Teresa Fernández de la Vega y de la Secretaria de Asuntos para Latinoamérica, Trinidad Jimenez, en 2007, han sido muestras de una decidida acción de interés por la relación bilateral enmarcada en la cooperación, pero también mostraron la firmeza del Estado español inherente a los acuerdos internacionales de respeto a las inversiones y protección de sus intereses nacionales. No obstante, se sabe de importantes sectores dentro del PSOE que han mostrado señales de apoyo a Morales y sus políticas de forma manifiesta. Elena Flores, del equipo de RRII de dicho partido, ha mencionado que grupos de base han señalado su proclividad con las acciones de Morales y que se constituyen en la dimensión de la pluralidad democrática existente en la organización partidaria.

Una eventual victoria del PP, con Manuel Rajoy a la cabeza, significaría el tensionamiento de las relaciones entre ambos países. La propuesta manifestada por Rajoy a nombre de su estructura partidaria, respecto de las acciones políticas de países como Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, asumidas por ellos como populistas e indigenistas, tendría en su gestión un escenario difícil, para bautizarlo de alguna forma. El PP ha fijado una clara posición sobre la intransigente defensa de los intereses españoles en todos los países y se han incluido escenarios de arbitraje y juicio internacional, si las reglas para las inversiones sufren amenaza. Pero más allá de ese hecho, es sabido que en el contexto Europeo, España ejerce la mayor influencia en la interlocución entre el bloque y Latinoamérica, por lo que el efecto multiplicador sería muy complejo para países como Bolivia. En el contexto regional latinoamericano, se esperaría una reacción política de parte del Presidente de Venezuela que se anticiparía como agresiva al Gobierno Popular de Rajoy. En ese contexto, la influencia de Venezuela repercutiría en los países satélite de su estrategia política y en específico a Bolivia.  

Datos difundidos por la Embajada Española para sus ciudadanos en Bolivia. El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto por el que se regula el procedimiento de voto por correo para que los ciudadanos que temporalmente se encuentren en el extranjero durante el período comprendido entre la convocatoria de unas elecciones y su celebración puedan votar desde el país en el que se encuentren. Así, mediante la aprobación de este Real Decreto, estos ciudadanos que se encuentren temporalmente fuera de España podrán votar por correo ya en las próximas elecciones generales, de manera gratuita, desde el país en el que se encuentren, si cumplen los siguientes requisitos:

• Hallarse temporalmente fuera del territorio nacional una vez efectuada la convocatoria de un proceso electoral y, previsiblemente, permanecer en esa situación hasta el día de la votación.

• Figurar inscritos como no residentes en el Registro de Matrícula Consular.

Procedimiento de votación: Para poder votar deberán solicitar la documentación necesaria a la correspondiente Delegación Provincial de la Oficina del Censo Electoral no más tarde del vigésimo quinto día posterior a la convocatoria del respectivo proceso electoral. Para ello tendrán que presentar personalmente en las Oficinas o Secciones Consulares de la Embajada Española del país en el que se encuentren la solicitud en el impreso específico que podrán recoger en esas mismas Oficinas o Secciones, impreso que también podrá descargarse desde la web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Las citadas Oficinas o Secciones, una vez comprobado que el peticionario cumple los requisitos exigidos, remitirán de manera inmediata la solicitud a la Delegación Provincial de la Oficina del Censo Electoral correspondiente en España, que, al recibirla, enviará al elector su certificado de inscripción en el Censo Electoral y la documentación necesaria para que pueda votar.

El elector introducirá la papeleta de voto en el sobre de votación y, a su vez, este sobre de votación, junto con el certificado de inscripción, también será introducido en el sobre donde constará la dirección de la mesa electoral y lo enviará por correo certificado. Si son varias las elecciones convocadas, deberá proceder del mismo modo para cada una de ellas. En el sobre deberá figurar un matasellos del servicio de correos del país en el que se halle, matasellos que servirá para certificar el día de envío con el fin de comprobar que se remite en el plazo de tiempo exigido para darlo por válido.

El servicio de correos en España conservará hasta el día de la votación todos los sobres recibidos en plazo y los trasladará, desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde del día de la votación, a las mesas electorales cuya dirección se indica en cada sobre. El coste total de cada voto se estima en dieciocho euros. El número de potenciales electores que utilizarán esta nueva posibilidad se calcula en 50.000 (25.000 de ellos, estudiantes con beca Erasmus), por lo que el coste total aproximado podría ser de 900.000 euros.


El escrutinio de los votos procedentes del extranjero se iniciará el tercer día posterior al de votación, es decir, el 12 de marzo, y finalizará no más tarde del sexto día, es decir, el 15 de marzo. Aunque en muchas ocasiones el escrutinio de estos votos se prolonga algún día más. En unas elecciones tan reñidas como parece que serán las del 9 de marzo, el voto de la emigración tendrá su importancia ya que puede decidir que algunos escaños cambien de manos. Y en especial en las provincias gallegas, que cuentan con un mayor porcentaje de residentes fuera de España.

 

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