Errores de medicación en una residencia de Alcorcón
miércoles 12 de marzo de 2008, 10:16h
Actualizado: 12 de marzo de 2008, 14:56h
Los 216 mayores que viven en la residencia de Alcorcón, gestionada por la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, están expuestos a numerosos errores en la medicación que reciben en el centro, según constata una sentencia dictada el pasado 31 de enero por un juzgado de Móstoles. El fallo judicial da por probada la nota de un médico de la residencia que alertaba de que "los errores en la medicación se dan con frecuencia" y del "riesgo y la gravedad de las consecuencias" de tales accidentes.
Según informa este miércoles el diario El País, la sentencia relaciona el origen de estos problemas con el "exceso en la carga de trabajo" que sufre el personal, y ésta "tiene su causa en una falta de organización interna". Los errores en la administración de fármacos se remontarían, como mínimo, a dos años atrás y, al menos en una ocasión, habrían terminado con una residente en el hospital de Alcorcón "con el diagnóstico de intoxicación medicamentosa".
La mujer estuvo ingresada durante 24 horas en el centro hospitalario el 1 de noviembre de 2006. Desde entonces sus familiares, según documentos internos del centro, se han ocupado de supervisar personalmente los fármacos administrados a la anciana. Al menos una vez lograron evitar con esta actitud un nuevo error en las medicinas que tomaba su familiar.
Pese a los avisos de sus propios médicos, la dirección de la residencia no ha sabido resolver los problemas. Meses después de la intoxicación, las hojas del libro de incidencias incluían numerosos incidentes relacionados con la medicación.
El 18 de febrero de 2007, por ejemplo, en los cajetines en los que se preparan las pastillas que deben tomar los residentes se encontró "medicación mal colocada". Ese mismo día, parte de los ancianos no pudieron tomar sus dosis porque, según consta en la documentación en poder del periódico, "hay medicación de nueva prescripción que no ha podido ser preparada durante el fin de semana por no haberse tramitado el pedido de farmacia en parte". Cinco días más tarde, otra anotación indica que "se encuentran errores en la transcripción del nombre de medicamentos en los cajetines, así como ausencia de la dosificación pautada". Y el 1 de marzo, también del año pasado, el libro recoge que un enfermo llevaba cuatro días sin que se "aclaren por parte de las enfermeras y el médico de la mañana los desajustes del tratamiento".
La responsable de la gestión de la residencia durante este aparente desbarajuste farmacológico era Amparo Tesio, a quien la Consejería de Familia y Asuntos Sociales ha confiado ahora la gestión de la residencia de Manoteras, centro cuyo director fue destituido hace una semana porque pretendía ahorrar con la cantidad y la calidad de la comida de los mayores.
"Mala organización y falta de personal"
Fuentes del centro, al igual que la sentencia, achacan los problemas a "la mala organización de la residencia y a la falta de personal, porque la mayoría de noches hay un solo enfermero que debe manejar más de 1.000 pastillas ". "Los enfermeros de noche preparan de madrugada las tomas de desayuno, comida y cena de los más de 200 residentes. Esto es un foco de problemas, ya que los cajetines quedan preparados a primera hora de la mañana, pero luego pasan por mil manos durante el día y el que, finalmente, administra las pastillas no sabe qué es lo que debe tomar el anciano. Le da lo que se encuentra en el cajetín, sin saber si alguna pastilla se ha movido, ha saltado o cualquier cosa", explica esta fuente.
En la nota interna de un médico de la residencia, tomada como prueba por el juez, puede leerse otro problema de la gestión de los fármacos: "Entre los errores más habituales está colocar la medicación sin mirar la pauta prescrita por el médico".
La sentencia tiene su origen en uno de estos errores. Tras la intoxicación de una residente, la dirección sancionó a los enfermeros de noche como responsables de haber preparado mal las dosis. Los sancionados recurrieron ante el juez y éste ahora les ha dado la razón en parte, al estimar que no es posible saber, ante "la sobrecarga de trabajo" y la "falta de organización", el origen del error. La Consejería de Familia, por su parte, aseguró este martes a EL PAIS desconocer el contenido de la sentencia y atribuye el caso a "un episodio puntual de 2006".