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¿PERO QUÉ “RESURRECCIÓN” DE LA ECONOMÍA?

¿PERO QUÉ “RESURRECCIÓN” DE LA ECONOMÍA?

lunes 24 de marzo de 2008, 09:51h
Actualizado: 25 de marzo de 2008, 10:26h
    ALGUNAS CLAVES  

Contaminación global de los
fondos de inversión por los
“paquetes” de créditos-basura

Rara “resurrección”: menos del 1,5% de
crecimiento en 2008, recesión en 2009

Más de 4 millones de parados
en España al final de 2008

Una estrategia de exclusión.     ¿PERO QUÉ “RESURRECCIÓN” DE LA ECONOMÍA?  

El economista de cámara de Rodríguez Zapatero lanza las campanas al vuelo y anuncia urbi et orbe que el sector inmobiliario y de la construcción habrá pasado las duras y vuelto a las maduras nada, mañana como quien dice, y que la economía española –“y al segundo año, resucitó”– estará el próximo año 2009 en magnífica situación, como en los mejores recién pasados tiempos. Para tan bíblica y grata profecía Miguel Sebastián no se para en barras, echa mano de los datos de Eurostat, recupera la experiencia española de 1991, y perfila y define la duración de una crisis inmobiliaria típica como cosa de poco más de un año.

 

Pasaron los tiempos en que algunos creían ver diferencias de criterio entre el audaz profesor Sebastián y el prudente funcionario Solbes. Las han superado, si es que alguna vez las hubo, porque, formalidades expresivas al margen, Solbes y Sebastián coinciden ahora al detalle, tanto en el diagnóstico como en el vaticinio. Que es casi lo mismo, pero no exactamente lo mismo que el pronóstico, por esas complejas peculiaridades de los sinónimos castellanos.

 

Asumiendo como válido el análisis de Sebastián sobre las crisis hipotecarias “típicas”, que el adjetivo tiene su miga, debiera ilustrarnos asimismo con su diagnóstico y vaticinio sobre la crisis financiera. ¿También es típica? Sea más o menos típica, se entiende fácil el diabólico mecanismo global –todo un lujo de las nuevas tecnologías de la información– por el que se crea dinero y se presta dinero sobre garantías de créditos que no se pagan, hasta que nadie sabe muy a ciencia cierta cuánto es lo impagado y casi, casi ni cuánto es lo prestado, en esa confusa frontera no ya internacional, sino incluso transcontinental, entre lo virtual y lo real. Confusión fronteriza que puede ser hasta divertida en otros asuntos, pero que es algo más que inquietante cuando el asunto es el dinero.

 

Un poquito de oscuridad en el tráfico de dinero

 

Así que “la cosa” no es, admirado profesor Sebastián, la mala situación del sector inmobiliario y de la construcción, sino lo mucho que ese sector contribuyó a hacer “burbuja” financiera y a oscurecer el tráfico del dinero, los créditos y sus garantías, por ejemplo, con ese fascinante modelo de “créditos basura” que son las hipotecas “subprime”, debidamente “empaquetadas” para convertirse en imaginativos activos negociables que dan de sí lo que es fácil imaginar que pueden dar de si en rentabilidad dentro de los contaminados fondos de inversión de tres continentes. Con lo que, incluso si pasara tan rápida la mala fase inmobiliaria y de la construcción, la crisis financiera, y por tanto la crisis económica, y por tanto la probabilidad de recesión, seguirían estando ahí, ante nosotros.

 

No, al segundo año no habrá resucitado la economía española. Cierto que es posible que en 2009 se detenga el ritmo de destrucción de empleo, pero desde la terrible cota, que se habrá alcanzado cuando el año actual termine, de cuatro millones, o más, de desempleados. Cierto que es posible que en 2009 empiecen a suavizarse las “turbulencias” en el sector financiero, pero será ya, mirando hacia atrás. con algunos cadáveres al borde del camino. Lo más apropiado del diagnóstico del profesor Sebastián es el uso de la palabra “resurrección”, fenómeno al que inevitablemente precede la muerte, en términos económicos, el crecimiento cero o la recesión, que todo apunta que sufriremos antes de que termine 2009, una vez que este presente año 2008 de “via crucis” se cierre ya con un crecimiento simbólico, apenas del 1,5% en los pronósticos de los mejores expertos. Habrá que esperar más, más años, para que atisben, en el horizonte, los primeros indicios de “resurrección”.

 

La exclusión del PP como objetivo central

 

Como es seguro que Solbes y Sebastián conocen perfectamente la realidad, y no cabe esperar ingenuos e inútiles voluntarismos del rigor intelectual de cualquiera de ellos, es inevitable preguntarse a qué viene poner en escena tan infundado pronóstico. La lógica es una disciplina implacable. Sólo se niega aquella realidad de la que sería inevitable obtener consecuencias que no se desean. Si los ciudadanos tienen conciencia de la gravedad y duración previsible de la crisis económica ¿no serán más proclives a exigir un gran consenso o acuerdo trasversal de los dos grandes partidos en torno a los grandes parámetros en que deba moverse la política económica?

 

¿Será, pues, que Rodríguez Zapatero quiere un acuerdo con la patronal y los sindicatos, pero dejando fuera, excluyendo, al PP? Respondan “sí” y acertarán, porque para ese objetivo conviene difundir un pronóstico de más breve duración, y por tanto, menos inquietante, para la crisis. Es un problema de prioridades. A Rodríguez Zapatero le importa muy poco la economía y mucho la política, esto es, el poder para los cambios culturales y sociales que ambiciona sacar adelante.

  Eso de la economía es, para Rodríguez Zapatero, un tema técnico que dejar a los economistas, y del que sólo le interesan las grandes empresas de los sectores estratégicos y las formas y personas con que uncirlas a la telaraña del poder político. Pero éste es otro tema, por cierto apasionante, para proporcionar algunas claves, con nombres y apellidos. (Hablaremos de Iberdrola, Gas Natural, ACS, Unión Fenosa, Telefónica, varias grandes cadenas de distribución, Ferrovial, Endesa, Acciona, y un largo etc. etc.)
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