Solo hubo dos personas: Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, pero, como siempre, muchas versiones sobre la conversación de tres horas que mantuvieron ambos en el reservado de un lujoso restaurante de Madrid. Allí se vieron las caras el presidente del PP y la ‘lideresa’ para hablar a ‘tumba abierta’ del futuro, es, decir, de los planes que pueda tener Aguirre para plantarle cara en el próximo Congreso Nacional de junio.
La versión que a nosotros nos apuntan es que la presidenta de la CAM, a la que no le gusta andarse con rodeos, dejó totalmente abierta la posibilidad de presentar una candidatura alternativa a Rajoy en el cónclave aunque le aseguró que todavía no había tomado una decisión y que “ya hablarían”. Primero, tendrá que ver con qué apoyos cuenta y sopesar el riesgo que la supondría perder ese órdago, puede que el último de su carrera política.
La versión que dan ciertos sectores mediáticos es que la conversación quedó “en tablas” y que la dirigente madrileña no aclaró sus intenciones al líder. Sin embargo, en el PP hay una sensación generalizada de que al final “no pasará nada” y que Rajoy será el único candidato a la presidencia del partido. “No nos conviene empezar esta legislatura con la imagen de división y enfrentamientos”, nos manifiesta uno de los diputados a los que Rajoy ha dado ‘cancha’ en esta nueva etapa que acaba de abrir con Soraya Sáenz de Santamaría.