www.diariocritico.com
Urge que las costas marinas panameñas cambien de uso

Urge que las costas marinas panameñas cambien de uso

viernes 25 de abril de 2008, 14:00h
Actualizado: 28 de abril de 2008, 16:38h

Los seres humanos aún vivimos bajo aquella vieja condición lasocrática, que nos condujo a ocupar las costas de los mares y a navegarlos como recurso económico y medio de transporte. Quien dominaba el mar, dominaba el mundo. 

Nos quedamos con la costumbre de vivir sobre las costas, y hoy la explosión demográfica pone en peligro la vida marina.   No es estratégico seguir destruyendo los bosques de manglares panameños, para ocupar sus superficies con ambiciosos proyectos de vivienda o turismo. 

Los manglares son un ecosistema imprescindible para la vida de múltiples especies de mar y ríos. Allí es donde muchas de ellas desovan o permanecen hasta ser suficientemente aptas para defenderse por sí solas de sus depredadores.  

El ancestral instinto mediterráneo no tiene razón de ser en un mundo donde el conocimiento científico y la tecnología deberían ser aliados de la vida. Aunque los mares siguen siendo el medio de transporte más eficaz en la cadena internacional de suministros, sus costas deberían ser preservadas para la vida marina y fluvial, en lugar de marcarlas con nuestra huella destructora.  

Si nuestra costumbre de habitar casi encima del mar no cambia -por lo menos en la poca costa donde todavía hay manglares- padeceremos en un futuro próximo las consecuencias de haber roto una cadena de vida natural, y el mar será otro desierto. Los seres humanos debemos habitar alejados de las riberas de mar y ríos, dejándolas para el disfrute y el solaz, pero no gravitando malignamente sobre ellas.  

La ciudad de Panamá crece sobre sus costas hacia el Este y el Oeste, mientras las laderas de las montañas cercanas, que antes fueron pastizales, esperan que una visión urbanística coseche su nueva vocación de tierras urbanizables, que podría salvar los pocos manglares que nos quedan. La ciudad de Panamá creció linealmente sobre su costa sur durante el siglo XX, obligada por la frontera canalera que los norteamericanos impusieron como condición geográfica. Ya esa condición no existe.  

La convergencia de un reciente informe científico, que hace urgente endurecer las leyes que protegen los ecosistemas marinos, y la disponibilidad de tierras hacia el noreste de la ciudad, deberían unirse para ofrecer a los panameños la doble ventaja de la sostenibilidad de sus costas y el disfrute del perfil marino desde las alturas circundantes.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios