La inesperada renuncia de
Eduardo Zaplana de su escaño para marcharse a Telefónica, solo ha sido el preludio de lo que puede ocurrir de aquí a la XVI Congreso del PP de junio. Para empezar, y
tal y como ya hemos informado en primicia en este
diario e-Xclusivo, ayer, durante la reunión del plenario del grupo, una de las mujeres de confianza de Zaplana,
Ana Torme, hizo pública su renuncia a la portavocía adjunta de la Comisión de Seguridad Vial que la nueva dirección del grupo parlamentario encabezada por
Soraya Sáenz de Santamaría, le había asignado.
Torme, que en la anterior legislatura formaba parte del equipo de Zaplana, argumentó que ya había sido presidente en esa Comisión y que no iba a ocupar ahora un puesto inferior. La diputada zaplanista estaba visiblemente molesta por las formas de actuar de Rajoy, que ni siquiera se puso en contacto con los antiguos miembros de la dirección del grupo para anunciarles que iban a ser todos relevados. Se enteraron el mismo día del ‘recambio’.
Pero otros diputados afines al ‘zaplanaismo’ han reconocido a este diario que hasta la víspera de hacer públicos los nombramientos -es decir el lunes pasado-
“nadie” había hablado con ellos. Se da la paradoja de que los nombres de algunos de ellos aparecieron en los medios de comunicación como fijos para ocupar las portavocías de ciertas Comisiones sin haber sido consultados o confirmados en el cargo.
En este ambiente muchos dudan de que
Soraya Sáenz de Santamaría logre la armonía de trabajo necesaria en el Congreso, con un grupo dolido y dividido.