El español José Corral, de 23 años, llevaba 2,8 kilos de cocaína ocultos en envoltorios de chocolates y golosinas dentro de su equipaje, pero un perro de la brigada antidrogas se lanzó a su maleta y dio la señal de alerta a los custodios.
Por su parte, la portuguesa Susan Marquez, de 33 años, había logrado pasar los controles de equipaje del mismo vuelo que Corral, pero cayó presa de los nervios cuando una pulsera suya activó la alarma de una puerta detectora de metales.
Marquez se echó a llorar al escuchar el timbrazo, lo que llamó la atención del personal a cargo y de inmediato se procedió a revisar su equipaje.
La portuguesa llevaba 3,2 kilos de cocaína ocultos en el doble fondo y recubierta por espuma de vidrio para despistar los controles. Confesó que le ofrecieron 2.000 dólares por entregar la maleta en Madrid.