La situación de Madrid empieza a preocupar seriamente a la dirección del PSOE. El Congreso extraordinario que el PSM celebró en julio de 2007, en el que Tomás Gómez fue elegido nuevo líder regional en sustitución de Rafael Simancas -que dimitió tras la debacle sufrida por los socialistas en las autonómicas madrileñas- , con el absoluto respaldo del propio Zapatero, no ha tenido los resultados esperados. El supuesto ‘tirón’ electoral del alcalde de Parla, -el más votado en las municipales- no funcionó el pasado 9 de marzo y el PSOE volvió a cosechar en Madrid un nuevo fracaso frente al PP, perdiendo un diputado (pasó de 17 a 16), y bajando del 44,16% de los votos al 39,45%, lo que se tradujo en diez puntos de ventaja para los populares.
Desde entonces, todas las miradas se han vuelto contra Gómez, al que algunos dirigentes del PSM, no solo los antiguos guerristas que hasta ahora ha liderado el ex diputado por Madrid, José Acosta, acusan no haber sabido movilizar suficientemente al partido durante la campaña y de no ejercer una oposición al PP “contundente”. El principal problema está en que Gómez no es diputado autonómico, lo que le dificulta enormemente esa tarea. Por si fuera poco, tanto en la Asamblea regional como en el grupo municipal ha habido una auténtica desbandada de cargos, bien para irse al Congreso, bien al ser fichados por el líder del PSOE para su Gobierno o simplemente para marcharse a la empresa privada.
Aunque el Congreso regional aún no está convocado - posiblemente se celebrará a finales de septiembre- los movimientos internos para configurar una nueva dirección ya han comenzado. Los dirigentes que apoyan a Gómez están convencido de que el alcalde de Parla será de nuevo el candidato a la secretaría general del partido dado que presuponen que sigue contando con el respaldo de Zapatero. Pero no toda la dirección apoya su continuidad. Las fuentes consultadas por este diario apuntan a que en Ferraz están diseñando un ‘operación’ para que el joven diputado por Madrid y portavoz de Interior en el Congreso, Antonio Hernando, un hombre de la confianza de José Blanco, muy vinculado también a Alfredo Pérez Rubalcaba, tome las riendas del PSM.
Los acostistas, capitaneados en estos momentos por José Cepeda, estudian la posibilidad de apoyar a un candidato alternativo a Gómez no necesariamente afín a su sector. En el Congreso Extraordinario se presentó Cepeda pero tuvo que retirarse al no lograr suficientes avales, al igual que le ocurrió al tercer aspirante, Manuel García-Hierro. La convocatoria de unas nuevas primarias planea otra vez en el ambiente.
Valencia, mucho más convulsa
En Valencia, el panorama es aún peor. El PSPV vive una interminable crisis interna cuyo último episodio fue la dimisión forzada poco después de las autonómicas del ex secretario general, Joan Ignaçi Pla, -al que le destaparon un turbio asunto por no pagar las obras de su chalet- y el nombramiento de una gestora presidida por Joan Lerma, ex presidente de la Generalitat y ex portavoz socialista en el Senado. Como vicepresidenta, Ferraz situó a la alicantina Leire Pajín, secretaria de Estado de Cooperación Internacional y miembro de la Ejecutiva del PSOE.
La salida del Gobierno de Jordi Sevilla, diputado por Castellón, hizo pensar a muchos, incluido el propio ministro, que era el ‘elegido’ de Zapatero para liderar el PSPV. Pero las zancadillas que le propinaron sus propios compañeros y sus malas relaciones con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, cabeza de cartel por Valencia en las pasadas generales, le abrieron pronto los ojos y hace escasas semanas anunció en su blog que renunciaba a pugnar por el liderazgo del PSPV.
El desastre electoral cosechado en la comunidad en donde el PP logró dos escaños más de los 17 que tenía en 2004, y la cercanía del Congreso regional, todavía sin convocar al igual que el de Madrid, han conseguido reabrir las disputas.
Hasta ahora de forma oficiosa son tres aspirantes a la secretaría general del PSPV: Ximo Puig, edil de Morella, al que apoya Joan Lerma; el alcalde de Alaquàs, Jorge Alarte, y Francesc Romeu, director de la Fundación Jaime Vera. Tampoco se descarta la posibilidad de que Ángel Luna, portavoz del partido en les Corts, opte también a presentarse. Cada aspirante, si llegan a convocarse primarias, deberá obtener el aval del 25% de los cerca de 600 delegados que asistan al Congreso.
Pero en Valencia empieza a emerger un nombre con fuerza, el de Leire Pajín, como la favorita de Zapatero para aspirar a la secretaría general del PSPV con el cometido de renovar el partido y poner orden interno de una vez por todas. Los apoyos a su posible candidatura le empiezan a llegar. El primero en pronunciarse a su favor de manera clara y rotunda ha sido el alcalde de Elche, Alejandro Soler. Y de aquí a finales de verano serán muchos otros los que la avalarán para que sea la nueva dirigente del PSPV que triga la ‘paz’ a la convulsa federación.
Lío con la financiación
Pero con todo, uno de los problemas más inmediatos que tendrá que solucionar Zapatero es el follón que se ha organizado entre las Comunidades de su propio partido por la financiación autonómica. Y tendrá que hacerlo antes de que acabe el mes de mayo ya que está previsto que el vicepresidente Pedro Solbes convoque en breve la primera reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera para comenzar a abordar el asunto. Sin embargo, en Ferraz no quieren hacer demasiado ruido ni airear las divisiones internas sobre la financiación de modo que podría ocurrir que la reunión del Consejo Territorial del PSOE se celebre sin darle publicidad. A no ser que previamente se hayan logrado limar asperezas, tarea de la que se está encargando la secretaria de Política Autonómica del PSOE, Inmaculada Rodríguez Piñero.
Pero el enfrentamiento ha quedado ya patente entre Cataluña y el resto de las comunidades presididas por los socialistas después de que el presidente de la Generalitat, José Montilla, se haya decantado por un modelo diferenciado según la realidad económica de cada autonomía y según la aportación que cada una realice al Estado, lo que ha sublevado al sus homólogos de Extremadura, Castilla- La Mancha, Andalucía, Galicia y Asturias, principalmente.
El PSC aboga porque se hagan públicas las balanzas fiscales, que es donde se refleja precisamente lo que cada CCAA paga a las arcas públicas y lo que reciben de éstas para demostrar que Cataluña no sale ‘ganando’ en el reparto, como muchos creen. Este planteamiento, curiosamente, ha sido apoyado por la Comunidad Valenciana que presidie el dirigente del PP, Francisco Camps, pero es rechazada prácticamente por el resto de los presidentes regionales tanto socialistas como populares, con la excepción de Baleares – gobernada por una colación de partidos pero presidida por el PSOE- que se inclina también por hacerlas públicas.
La publicación de las balanzas fiscales, alertan los barones socialista que defienden con uñas y dientes la solidaridad entre regiones, desataría la pelea entre comunidades ‘pobres y ricas’. Ante este panorama, Zapatero ha urgido a los suyos a alcanzar cuanto antes un acuerdo para no dar la imagen de nuevas divisiones internas justo cuando acaba de echar a andar la nueva legislatura.