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Más madera, esto es la guerra

domingo 15 de junio de 2008, 18:48h
Actualizado: 17 de junio de 2008, 20:46h
Hacen falta más policías. Lo ideal es que sobraran delincuentes pero eso, de momento, lo dejamos para la dirección general de Utopías y Diccionarios de la que también se ocupa Aído. Interior ministerio, e Interior consejería juegan a las cifras y los balances no cuadran; no es tanto por incrementar el número de nuevos agentes sino por completar, (y rellenar), a los que se jubilan o se marchan porque ser policía en Madrid es un oficio de ricos.

A igual sueldo uno puede vivir divinamente en cualquier otro punto de España, con la nómina actual da para poco, ya lo dice parte del uniforme que ser policía en Madrid es “una porra”, y si tiene hijos entonces se comprende el término de “esposa”. No extraña que estén hasta la “gorra”, en su oficio la única “sirena” que conocen se aprieta tocando a un botón y hace un ruido de la leche.

Superado el concepto del raterillo que era parte de la familia, (un tipo que a fuerza de ser detenido con asiduidad se conocía los turnos de los funcionarios de la comisaría de la calle Luna), hemos llegado a la delincuencia organizada, peligrosa, sectorial y malencarada. Y para librarnos de esos malos tenemos a la policía peor pagada y con medios más rupestres; en cierto sentido es como perseguir en bicicleta a los ladrones de Ferraris. Entre un policía de hoy y uno de los guardias que aparecen en las zarzuelas apenas hay un IPC actualizado y un cambio de uniforme; quítese el ros antiguo por la gorra actual. Repito: ser agente de policía en Madrid es una heroicidad y si es benemérito tiene más “mérito”. Por lo tanto las nuevas plazas que se convocan apenas pueden cubrir las necesidades que tiene la región.

Consecuencia: es policía en Madrid el que no tiene otro remedio, con una nómina de agente de la autoridad no se puede buscar piso en el centro.


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