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2.711 efectivos y 640 vehículos lucharán contra el fuego este verano

 

martes 17 de junio de 2008, 17:14h
Actualizado: 18 de junio de 2008, 14:33h
Un equipo de 2.711 efectivos, con 640 vehículos y 9 helicópteros, se ocupará este año de las labores de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales, lo que supone un aumento de 100 personas en la plantilla y la incorporación de nuevos recursos materiales. Para ello, la Comunidad ha invertido un 25 por ciento más en esta campaña hasta alcanzar los 41 millones de euros.
El objetivo de esta nueva campaña era "aumentar los medios disponibles y actuar con mayor eficacia y rapidez", indicó este martes la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, durante la presentación de la Campaña contra Incendios Forestales 2008. En este sentido, la principal novedad es un nuevo sistema de localización de los focos de fuego que ayudará a las brigadas a cercarlos en menos tiempo.

Hasta octubre, cuando acaba la época de mayor riesgo de incendios, un total de 2.711 efectivos de las consejerías de Presidencia e Interior y de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio estarán alerta ante cualquier fuego que pueda producirse en los montes de la región. De estos, 138 se dedicarán a la vigilancia. Ocuparán, por turnos, los 43 puestos de avistamiento que tiene la red y desde los que se cubre en vista directa la totalidad del terreno forestal.

Aunque los incendios suelen producirse en verano, el invierno es la mejor época para trabajar en su prevención, como resaltó Aguirre. La Comunidad ha dedicado desde octubre 17 millones de euros en desbrozar y limpiar 1.600 hectáreas de monte, pues "reduce el riesgo y frena la voracidad de llamas", dijo la presidenta.

Pero la prevención de los incendios no es sólo competencia del Gobierno regional, sino que los ciudadanos juegan un papel muy importante. Por este motivo, en Madrid está prohibido hacer fuego en el monte hasta el 15 de octubre, incluso en las zonas habilitadas para ello.

Con la ayuda de los ciudadanos y los nuevos recursos se pretende hacer frente a un verano peligroso, pues este año ha sido, finalmente, bastante lluvioso. Según explicó Aguirre, hay más vegetación, y con el calor se seca y puede convertirse en pasto de las llamas. No obstante, el año pasado también se registraron más precipitaciones que el anterior y se redujo un 60 por ciento la superficie quemada.








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