Cospedal, diputada por un día
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Venía, lógicamente, a escuchar al ‘jefe’, como llama a
Mariano Rajoy la portavoz del PP,
Soraya Sáenz de Santamaría, que fue la que precisamente le cedió su escaño para que se sentara en el hemiciclo y no tuviera que subir a la tribuna de invitados. La nueva secretaria general del PP,
María Dolores de Cospedal, siguió muy atenta la comparecencia del presidente del Gobierno y luego la de Rajoy sobre la crisis económica que sufre nuestros país y las recetas que ambos creen que deben de aplicarse para solucionarla.
En su condición de senadora Cospedal tiene derecho a ocupar un escaño en el hemiciclo, algo que habitualmente hacen los senadores en los debates importantes. Este jueves no fue menos y también acudieron al Congreso senadores socialistas, como la portavoz,
Carmen Silva, o
Ruth Porta.
Pero las ocupaciones son las ocupaciones y la número dos de Rajoy se marchó pronto sin esperar a las réplicas. Tiene el patio catalán como para despistarse. Precisamente, al ser preguntada sobre este asunto Cospedal aseguró que confiaba en que antes de que comience el Congreso regional– este fin de semana, sin llegar más lejos- se alcance un acuerdo con Nebrera para que se integre en la lista que encabezará
Alicia Sánchez Camacho. La secretaria general del PP rechazó interferencias de Génova en el proceso y afirmó tajante que Rajoy
“no está interviniendo para nada” en la crisis…del PPC, claro.
Un sinónimo de crisis, por favor

Definitivamente, se ha convertido en una palabra maldita. Ni un solo socialista se atreve a pronunciarla. Por supuesto, el primero, el presidente del Gobierno que sigue utilizando varios ‘eufemismos’ para soslayar la dichosa palabra.
El ‘juego’ se trasladó al patio del Congreso en donde los periodistas aguardan pacientemente que entren y salgan sus señorías para abordarlas. El primero en sucumbir a las preguntas de una avispada periodista fue el secretario general del Grupo Socialista,
Ramón Jáuregui.
“¿Nos puede decir algún sinónimo de crisis, por favor”, le preguntó a bocajarro. Y el diputado vasco se salió por la tangente,
“no hay que pelear por las palabras lo importante es hablar de lo que entiende la gente y lo que la gente entiende es que hay problemas”, replico ufano. Vamos que, lo dicho, el PSOE ha borrado la palabra crisis del diccionario.
Solbes dio a ZP unas clases en el almuerzo
Zapatero sabía lo que se le venía encima y por eso prefirió atar todos los cabos antes de enfrentarse en el Congreso al chaparrón.
Este miércoles almorzó con su vicepresidente económico, Pedro
Solbes, para ultimar los detalles de su intervención en el debate sobre la situación económica que se celebra esta tarde en la Cámara Baja. Zapatero llegó a la Cámara Baja poco después de las dos de la tarde y se dirigió al despacho reservado al Gobierno en dependencias parlamentarias. Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy hizo lo propio y se reunió esta mañana con el equipo económico de su partido que encabeza Cristóbal Montoro para rematar la preparación de su discurso.
La soledad parlamentaria de ZP
Zapatero se ha visto más solo que nunca. Una actitud recta y una cara de pocos amigos era el gesto del presidente ante el aluvión de críticas que le caían de todos lados. Todos los grupos parlamentarios incluidos sus antiguos aliados le asestaron puñaladas.
Llamazares llegó incluso a amenazar con iniciar una movilización social si esto sigue así. Y es que a ZP le han abandonado. Zapatero recuerda ya al solitario Rajoy de la legislatura pasada. Sus asesores tuvieron que recurrir a las declaraciones de pasillos para intentar transmitir confianza y convencer desde varios frentes a los periodistas que revoloteaban por el Congreso de que las soluciones del Gobierno darán sus frutos.
Bono regaló una corbata al ministro Sebastián
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Mucha guasa ha despertado este miércoles el hecho de que el ministro de Industria,
Miguel Sebastián, acudiera al pleno extraordinario del Congreso con un atuendo ciertamente campechano, sin corbata. Al ser el único ministro que no llevaba la protocolaria prenda, despertó la atención del Presidente del Congreso,
José Bono, que decidió arreglar el entuerto. Ni corto ni perezoso hizo traer una de las corbatas de repuesto que siempre tiene en su despacho, por si le ocurre un percance, y se la hizo llegar al ministro a través de un ujier. Sebastián captó la indirecta, pero, rebelde él, no se la puso. La versión que ofreció el propio Bono a un grupo de periodistas antes de abandonar la Cámara Baja es que el ministro le dijo que un grupito de diputados habían decidido no ponerse la corbata salvo en los actos oficiales, por el calor se entiende. El comentario no le pareció adecuado a Bono que le preguntó si acaso el Congreso no le parecía una institución bien seria. Sin embargo, no pasó de ser una anécdota porque el propio presidente de la Cámara la desveló con una amplia sonrisa.
Por cierto, que al ser preguntado por la boda de su hija con el hijo de Raphael y
Natalia Figueroa, Bono no disimuló que está encantado. “No veis que desde entonces tengo mucho mejor aspecto?” replicó contento.