Del talante a la soberbia
jueves 03 de julio de 2008, 07:49h
De poco ha servido el debate parlamentario sobre economía. Pero tres cosas se han puesto de manifiesto: la soledad de Zapatero en no querer aún reconocer que estamos ante una grave crisis, que se empeñó en negar el evidente deterioro económico por motivos electorales, y que no hay coincidencia entre los grupos políticos para afrontar esta situación.
El ‘nuevo’ Rajoy, en su papel de oposición, estuvo duro, como siempre, pero con formas más suaves e irónicas. Zapatero, a la defensiva, se olvidó del ‘talante’, para recurrir a un crispado tono mitinesco y soberbio, trufado de demagogia, que Llamazares calificó de “retórica social”. Duran Lleida fue quien entró más a fondo, con propuestas concretas y sin descalificaciones.
El presidente Zapatero no paró de agarrarse , como a un salvavidas, a su autocalificación de ‘progresista’ y ‘socialdemócrata’ -como temiendo que alguien lo olvidase-, mientras Rajoy le echaba encara que no hay mejor política social que una buena política económica, y que lo más antisocial es el incremento del paro.
Un debate, en definitiva, que debía producirse -fue una imposición de todos los grupos, menos el gubernamental- , que ha servido, al menos, para poner las cartas de la grave crisis sobre la mesa, sin más engañosos juegos semánticos, y tomar conciencia colectiva de la necesidad de afrontarla urgentemente y sin tapujos.