El sorteo para escoger el número que llevaría la papeleta de los candidatos se realizó en ausencia de Balbina Herrera, y los presagios aparecieron, porque la propia mano era importante en el resultado. Pero otras voces tranquilizaron a los seguidores de Balbina: “los santos están con ella, le va a tocar el Nº 1”, dijo alguno de esos que siempre tiene razón en cosas de la suerte.
Y le tocó; el Nº 1 presidirá las papeletas que los electores depositarán el 7 de septiembre, si desean votar por Balbina Herrera. Los presentes gritaban de alegría, como si el número fuera la profecía del triunfo. La noticia se regó por el país, ayudada por la tecnología celular, y a unos 300 kilómetros de donde se escogían los números, la Chola se enteraba con una sonrisa de que era la Nº 1.
Su oponente sacó el Nº 2, y para los presentes cabalísticos la suerte solamente corroboraba lo que durante toda la campaña ha ocurrido: Juan Carlos Navarro es el número dos. “Eso no tiene nada que ver”, dijo algún allegado al candidato, pero en el tono de su voz y sus ojos mirando el suelo dejaba claro que él también cree en las cosas del azar.