Según explicó la denuncia, las compañías Vodafone España S.A., Telefónica España S.A. y Orange -France Telecom. S.A. sólo cuentan con permiso de instalación y no de funcionamiento. "A pesar de ello, las 29 antenas que hay en total sobre las azoteas de los tres edificios, desde 1997 han estado emitiendo radiofrecuencias y cobertura telefónica", dijo el denunciante. En el año 2004, el vecino, residente de uno de los inmuebles afectados, denunció ante el Consistorio la instalación, ya que hasta la fecha se habían producido cinco fallecimientos por cáncer en su edifico y otras cinco personas se encontraban ya enfermas. "El Ayuntamiento reaccionó tardíamente", dijo, y añadió que, a pesar de que la Corporación Municipal dictó la suspensión del funcionamiento de las antenas, Vodafone interpuso un recurso y "la instalación continúa emitiendo radiofrecuencias".
"Triángulo de la muerte"
A.G.G., quien calificó las tres estaciones situadas sobre las azoteas de los tres edificios como "Triángulo de la muerte", explicó que tras informar a las Comunidades de Propietarios de los inmuebles de la situación, "no se produjo el cese del contratos entre éstos y las compañías telefónicas, salvo en un caso, al que Vodafone hizo caso omiso al continuar con las emisiones". Por ello, las comunidades de propietarios están denunciadas por responsabilidad subsidiaria.
Asimismo, este vecino presentó ante el Tribunal material que confirma que las "radiaciones de la telefonía no son inocuas y que potencialmente son peligrosas para la salud pública por las emisiones de radiofrecuencias electromagnéticas". "Ya nadie duda de la relación de causalidad entre las antenas de telefonía y el cáncer", subrayó en su denuncia. Por otra parte, A.G.G, también enfermo de cáncer, apuntó el daño moral, además del físico, que ocasiona a los vecinos "el tener que soportar psicológicamente, que el causante de sus males esté encima de su vivienda".
El demandante exige en su denuncia al instructor que "cese la emisión" de todas las antenas que funcionan sin licencia en Móstoles y, en concreto, de las tres situadas en el denominado 'Triángulo de la Muerte', que "al emitir radiaciones en forma de paraguas multiplican por tres los efecto sobre las personas".