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Nuevamente realizó un "show" con su estado de salud

Bussi lloró y reivindicó la dictadura al reiniciarse el juicio

Bussi lloró y reivindicó la dictadura al reiniciarse el juicio

viernes 08 de agosto de 2008, 21:24h
Actualizado: 10 de agosto de 2008, 18:43h
El ex general Antonio Bussi mezcló llanto con acusaciones y justificaciones de la última dictadura militar, al reiniciarse la primera audiencia del juicio en su contra por violaciones de los derechos humanos cometidas en el país entre 1976 y 1983.
Quien es considerado un significativo represor del régimen de facto llegó en silla de ruedas a la sede del tribunal que lo juzga en la provincia de Tucumán y jamás abandonó la bolsa de oxígeno que también lo acompañó este martes, en la primera audiencia del juicio, que debió ser interrumpida cuando sufrió una descompensación.

Bussi, de 82 años, escuchó con aspecto moribundo el resto de la acusación del tribunal, pero después leyó con gran lucidez un extenso escrito en el que defendió el accionar de la dictadura, al indicar que impidió la instalación en el país de "un Gobierno satélite del comunismo", en una nueva muestra de falta de respeto hacia los presentes.

Sostuvo que la figura del desaparecido fue "un arbitrio psicológico creado por los guerrilleros para encubrir sus muertes en combate" y varias veces explicó que en los años setenta Argentina estaba "inmersa en una guerra y en estado de sitio".

En ese sentido, sostuvo que Tucumán, fue "escenario principal de la agresión marxista-leninista que sufría Argentina".
"Eran bandas equipadas e instruidas militarmente con apoyo extranjero. No eran jóvenes idealistas, eran mercenarios, traidores a la patria, delincuentes terroristas subversivos", dijo.

Bussi, que durante la dictadura fue interventor de Tucumán y en la democracia gobernó esa provincia tras ser elegido en las urnas, lloró varias veces durante su alegato: una de ellas cuando habló de su "precario" estado de salud y otra al recordar a los "50.000 tucumanos" que lo despidieron cuando dejó su cargo constitucional.

A los jueces los acusó de haber incurrido en una "aberración jurídica", al "omitir sistemática y deliberadamente el marco histórico de la guerra", que, a su juicio, imperaba en el país durante los llamados "años de plomo".

Y a los peritos médicos que permitieron la semana pasada su sometimiento a juicio y que este jueves dictaminaron que podía continuar el proceso los consideró "no aptos".
Tampoco olvidó criticar al Gobierno. "Me siento una víctima del rencor y la venganza de los derrotados de ayer, encumbrados hoy en las administraciones nacional y provinciales", afirmó.

El ex general dijo que había llegado "al límite de su capacidad física y psíquica" al concluir su alegato, pese a lo cual respondió después a varias de las preguntas de la Fiscalía.

Antonio Bussi, que sufre problemas cardíacos, está sentado en el banquillo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán acusado del secuestro, tortura y desaparición en 1976 del ex senador Guillermo Vargas Aignasse.

Junto al ex militar es juzgado Luciano Benjamín Menéndez, quien el 24 de julio pasado fue condenado a prisión perpetua en la provincia de Córdoba por el secuestro, tortura y asesinato en 1977 de cuatro militantes políticos.

En las audiencias comparecerán unos 27 testigos de la defensa y la fiscalía, y se prevé que la sentencia se conozca en los últimos días de agosto.

Bussi encabezó la V Brigada de Infantería entre diciembre de 1975 y 1977, y a partir del golpe de Estado ejerció la intervención militar de Tucumán, período durante el cual desaparecieron o fueron asesinadas centenares de personas.

Luego del regreso de la democracia fundó Fuerza Republicana, partido de derecha por el que fue elegido gobernador (1995-1999) e intendente de la capital tucumana en junio de 2003.

Sin embargo, no pudo asumir este último cargo porque 15 días antes de la fecha prevista para su posesión fue detenido por la causa "Vargas Aignasse", por la que ahora es finalmente juzgado.

Menéndez, de 81 años, tiene una larga vinculación militar con Tucumán, porque entre 1970 y 1973 ejerció importantes cargos en la V Brigada de Infantería, entonces con asiento en esa provincia, y entre 1975 y 1979 encabezó el III Cuerpo de Ejército, del que dependía la unidad tucumana.

Según cifras oficiales, 18.000 personas desaparecieron durante la última dictadura, aunque organismos de derechos humanos elevan la cantidad a 30.000.
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