El maltratador y la consentidora
lunes 11 de agosto de 2008, 12:27h
Demasiadas mujeres asesinadas por sus maridos, amantes o parejas durante 2008. Casi cuarenta, varias de ellas en lo que llevamos de agosto. Una se salvó, pero está a punto de costarle la vida al denunciante, Jesús Neira, un profesor universitario y periodista que intervino cuando, en compañía de su hijo, vio que un maltratador agredía a su compañera en la puerta de un hotel de Majadahonda.
Su mediación tuvo malas consecuencias para él, ya que el agresor dejó de pegar a la mujer que le acompañaba y se lanzó contra el denunciante, al que dio tantos golpes que estuvo a punto de convertirlo en víctima mortal de su desatada violencia. Llama la atención que sólo Neira se diese cuenta de lo que estaba sucediendo y sobre todo que la mujer golpeada, en vez de agradecer que un ciudadano consecuente interviniese para sacarla del atolladero, se transformase en consentidora, cómplice de su verdugo e insolidaria con un hombre consciente de la necesidad de ser agente activo en la erradicación de la violencia machista, que en 2007 dejó en la cuneta a 70 mujeres.
Quizá sea hora de extender las acciones, sobre todo preventivas, contra la violencia de género también al sector que más sufre esta lacra social. El terrorista de género aparece en todas las leyes y acciones de los distintos gobiernos como el único elemento a perseguir y reeducar, olvidando, quizá, que el machismo ha contaminado, también, a gran parte de la sociedad y en ocasiones cuenta con la complicidad de sus propias víctimas, que por miedo, soledad o sentimiento de culpa consienten gestos y actitudes de desprecio que la maltratan psíquicamente que nunca deberían aceptar. Se dan casos de agredidas que retiran denuncias, con lo que impiden el normal desarrollo de la Justicia, y también de chicas que salvan de la quema a su mal llamado compañero o pareja sentimental alegando que las heridas se deben a una caída fortuita en la bañera.
Me cuenta una amiga que hace años avisó a la Policía porque oía gritos de mujer en un piso del bloque de viviendas en el que reside y se encontró con la desagradable sorpresa de que la chillona echó a los agentes de la autoridad diciendo que se dio contra la pared mientras barría su casa, para justificar sus moratones. Semanas después, volvió a escuchar lo mismo y prefirió taparse los oídos. Cuesta enfrentarse al machista de turno con el que te ha tocado compartir piso y cama y es duro denunciar al que sabes que se vengará con dureza, pero es imprescindible pedir ayuda para acabar con tanta muerte injusta.
Ahora, Neira está en coma, el maltratador sigue en libertad y la consentidora, con el cuerpo sano y salvo gracias a la intervención de un hombre de bien al que todavía no ha agradecido lo que ha hecho por ella y por todas las mujeres. Lo que también es lamentable es que ningún facultativo se diese cuenta de la gravedad de las agresiones que sufrió Neira, quien entró en coma el 5 de agosto, tres días después de su acto heroico delante del hotel de Majadahonda.