Esta fiesta en honor a la Virgen convoca a peregrinos de todo el país y del exterior a visitar el Santuario, señala un reporte tomado del portal Bolivia contac.com.
Llegar caminando hasta su altar o hasta el cerro de Cota, lugar de la aparición de la Virgen, recorriendo los 16 kilómetros que separan Quillacollo de Cochabamba, es una de las muestras de amor, devoción y fe de los creyentes hacia la sagrada imagen.
En el lugar se registra una entrada folklórica que convoca a variadas agrupaciones juveniles de danzas autóctonas que bailan un largo recorrido como una forma de veneración a la Patrona de Urkupiña.
Esta singular entrada folklórica llena de colorido, música, danzas, belleza y fe son dignas de admiración. Miles de bailarines vistiendo elaborados y llamativos atuendos, danzan al ritmo de músicas folklóricas, deleitando a los espectadores con variadas y hermosas coreografías.
Los peregrinos durante la festividad también visitan en el cerro de Cota, el lugar denominado el Calvario, sitio donde extraen piedras con la creencia de que según el tamaño extraído de piedra, la Virgen lo compensará en dinero.
Además, se adquieren objetos en miniatura: pequeñas casas, automóviles, camiones y diferentes objetos que representan los deseos materiales de los creyentes y que según testimonio de los mismos, la milagrosa Virgen concede.
La festividad religiosa de la Virgen de Urkupiña, patrona de la integración Nacional es sin duda una de las más importantes fiestas religiosas y folklóricas del país.
HISTORIA
Cuentan que en la época colonial, en la población de Quillacollo, Cochabamba, una pequeña niña ayudaba a sus padres pastoreando ovejas.
Cierto día a la pastorcita se le apareció una hermosa y deslumbrante señora que cargaba en sus brazos un niño, la cual se convirtió en su amiga.
Para la niña, el conversar con la señora, quien le hablaba en el idioma nativo de la pastorcita, el quechua, y jugar con el niño, se convirtió en algo natural.
Al llegar a su casa, les contó a sus padres sobre la bella señora; quienes sorprendidos oyeron a su hija relatar la forma en que "la señora" apareció.
Extrañados los padres de la pastorcita compartieron el hecho con el sacerdote de la parroquia y algunos vecinos, quienes decidieron cerciorarse de la veracidad del relato de la niña.
Un día 15 de agosto, sorpresivamente aparecieron los padres y algunos vecinos en el lugar donde la niña pastoreaba sus ovejas. Grande fue la sorpresa cuando vieron a la pastorcita acompañada de la señora y su hijo.
El asombro y la incredulidad se apoderaron de la gente, cuando vieron que lentamente la señora y el niño empezaron a subir a los cielos.
Según el relato, la gente sorprendida preguntaba: ¿Dónde está la señora? La pastorcita muy feliz respondía señalando con el dedo a la señora quien lentamente ascendía a los cielos, diciendo:
"Ork'hopiña, Ork'hopiña", que en idioma quechua significa "ya está en el cerro, ya está en el cerro".
En el lugar donde la señora con el niño en brazos visitaba a la pastorcita, encontraron una bella imagen de una señora con su hijo, a la que denominaron Virgen María de Urkupiña, nombre castellanizado por el que actualmente se conoce a la mamita.
En el lugar se construyó el templo de la Virgen, que desde aquella época es venerada por el pueblo boliviano.
Actualmente se ha trasladado la imagen al templo Matriz de Quillacollo hasta donde llegan peregrinos de toda Bolivia para adorar a la Virgen María de Urkupiña, patrona de la integración Nacional.