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Habrá colegio público chino, pero no catalán

martes 19 de agosto de 2008, 19:11h
Actualizado: 16 de diciembre de 2008, 17:58h
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, anunció en febrero la creación de un colegio público catalán en Madrid, con el objetivo de ofrecer a los padres que lo desearan la posibilidad de escolarizar a sus hijos en catalán  para el curso 2008-2009. Dicho proyecto no salió adelante pero sí el de crear un colegio chino para el curso 2009-2010.
Si las inscripciones eran suficientes el colegio recibiría el nombre de ‘Presidente Tarradellas’ y también se impartirían las suficientes horas de castellano “para asegurar el bilingüismo” que Aguirre dijo estar “segura que desean todos los padres para sus hijos”.

El colegio público llevaría el nombre del presidente de la Generalitat, que quiso ser presidente “de tots els ciutadans de Catalunya”, aseveró Aguirre, que pronunció la última parte de la frase en catalán, parafraseando a Tarradellas en el discurso que pronunció al restituirse la Generalitat en 1977.

El centro elegido para la transformación fue el céntrico Instituto de Educación Secundaria San Mateo, con capacidad para más de 620 alumnos, que ha ido perdiendo estudiantes en los últimos años hasta el curso pasado, en el que sólo contaba con 66 alumnos matriculados y cuatro reservas de plaza para el curso 2008-2009.

La Comunidad de Madrid habilitó un proceso de admisión paralelo al ordinario para analizar la demanda de los padres interesados en que sus hijos acudieran al colegio público catalán anunciado por Esperanza Aguirre. Dicho proceso estuvo abierto desde el 26 de marzo hasta el 15 de abril de 2008, pero no contó con el respaldo suficiente.

La consejera de Educación, Lucía Figar, aseguró el lunes 5 de mayo que la propuesta no saldría adelante porque sólo se habían recogido once solicitudes de familias que querían que sus hijos cursaran el próximo año las asignaturas en catalán.

Además, las peticiones correspondían a cursos diferentes, algo que, según Figar, no era viable para que el proyecto educativo y pedagógico fuera impositivo para los alumnos. La nueva escuela sólo se podría haber abierto si se hubieran recibido peticiones “decentes” de un mínimo de diez alumnos por clase, dijo.

Reacciones a la propuesta
Aguirre fue tachada de “oportunista” por el secretario general del PSM-PSOE, Tomás Gómez, tras el anuncio de crear el colegio público catalán, mientras que la Unión Democrática de Estudiantes (UDE), mayoritaria en el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, apoyó la propuesta.

Los estudiantes liberales aplaudieron el proyecto del Ejecutivo madrileño ya que consideraron que, según la UNESCO, “la enseñanza en lengua materna reduce los riesgos del fracaso escolar”. Además, pidieron al Gobierno catalán el “mismo trato para los castellanohablantes”.

Por su parte, el conseller catalán de Educación, Ernest Maragall, aseguró que la medida supondría “tratarnos como si fuéramos una colonia extranjera”. Carme Chacón recalcó que la idea era claramente contraria a la “línea dura de agresión a la lengua catalana”, mientras que Artur Mas fue más irónico ya que tildó a Aguirre de “Caperucita Roja” que no puede “disimular las orejas de lobo” y calificó de “fantástico” aunque “puntual”, el anuncio.

Eduardo Zaplana sí respaldó la propuesta de la presidenta recordando que el PP hace política “sin complejos” y respetando las “libertades de los ciudadanos”. También se mostró satisfecho con la medida el presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, que aseguró que le parecía una “idea fantástica” y un “ejemplo de pluralidad”.

Colegio chino de Madrid
Una medida que sí saldrá adelante es la creación de un colegio chino en Madrid, que estará operativo en el curso escolar 2009-2010, según anticipó en el mes de febrero la consejera de Educación, Lucía Figar. La instalación ya tiene terreno en el que construirse gracias a la cesión de un solar por parte del Ayuntamiento de la capital.

La puesta en marcha del colegio chino, a diferencia de la propuesta de crear uno catalán, responde a la reclamación de muchas familias madrileñas que consideran que el aprendizaje de esta lengua es potencial para el futuro de sus hijos, además de ser una demanda de las pequeñas y medianas empresas chinas asentadas en la región.
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