Cuando (y dónde) calienta el Sol
miércoles 03 de septiembre de 2008, 17:36h
Actualizado: 27 de octubre de 2008, 21:43h
Distante unos 150 millones de kilómetros de la Tierra, el Sol es una de las fuentes energéticas más limpias y menos utilizadas por nuestro país para la generación de energía. Pese a que las cualidades del astro rey son múltiples (calienta, ilumina, cocina, hierve, etc.), Chile todavía no incentiva masivamente su uso como una matriz energética viable y sustentable.
Esta realidad se contradice con la infinidad de tecnologías existentes en el mercado que aprovechan la intensidad de los rayos solares para la producción de energía o calor. Como ejemplo, basta nombrar los conocidos paneles fotovoltaicos, colectores térmicos o centrales termosolares, sólo por citar algunos.
Respecto a esta última técnica, a mediados de agosto ejecutivos de la empresa alemana MAN Solar Millennium GMBH, dictaron una charla en el Hotel Sheraton frente a ejecutivos de distintas organizaciones públicas y privadas del país. Durante sus exposiciones, los especialistas abordaron las ventajas de las plantas termosolares y sus posibles aplicaciones en el Desierto de Atacama, zona que por la intensidad del Sol y sus excelentes condiciones climáticas y geográficas, es el lugar ideal para implementar un proyecto de esta envergadura.
¿Pero cómo funciona la energía termosolar? Primero se requiere terreno plano para instalar un sistema colector/concentrador de rayos solares a través de espejos canal parabólicos, los cuales capturan la radiación solar para calentar a elevadas temperaturas un aceite sintético que calienta un circuito de agua para generar vapor, que luego será transformado en energía eléctrica mediante la intervención de transformadores o turbinas.
En palabras más sencillas, tenemos una serie de espejos cóncavos que operan de similar forma que los girasoles, a fin de capturar los rayos del sol y hervir agua para hacer electricidad. Sencillo, limpio y no contaminante.
Este proceso, que tiene a España como uno de sus principales exponentes, podría llegar a generar alrededor de 50 y 250 MegaWatts (MW) de energía. Incluso, ésta puede ser almacenada para uso posterior o en caso de cortes en el suministro eléctrico tradicional. Otra ventaja es que en promedio, 100 MW proporcionan energía a cerca de 150 mil hogares, un dato no menor.
Sin embargo, y pese a que estamos frente a una tecnología que podría solucionar en parte el problema del sobrecalentamiento general de la Tierra y la dependencia a los combustibles tradicionales como el petróleo, su costo de implementación sigue siendo bastante elevado para un país como Chile.
Por ejemplo, la planta Andasol 1 (de 50 MW) representó para España una inversión aproximada de 86 millones de euros. Cifra bastante elevada para la realidad económica nacional, pero que mediante el trabajo en conjunto del mundo privado, público y universitario, puede llevarse a cabo.
Los ejecutivos de MAN Solar Millennium GMBH, firma con más de 50 años de experiencia en estos temas, señalaron que el alto costo de estos proyectos está fundamentado en una inversión a largo plazo, donde los resultados se verán a futuro.
Como país, debemos hacer un esfuerzo para implantar en la III Región una planta termosolar u otra tecnología similar, donde los beneficios no serán para nuestra generación, pero de seguro nuestros hijos o nietos podrán aprovechar en un futuro los frutos sembrados hoy.
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Rodrigo Urzúa G.
Periodista.