La petición de cuidados paliativos y el rechazo del esfuerzo terapéutico son las demandas más habituales de las personas que han recurrido al denominado "testamento vital" -más de 30.000 en el conjunto del Estado-, junto con la exigencia de los Testigos de Jehová de no recibir transfusiones de sangre.
Así se desprende de los documentos abiertos con este fin en las distintas comunidades autónomas y que pasarán a formar parte del nuevo Registro Nacional de Instrucciones Previas, creado la pasada semana por el Gobierno al amparo de un Real Decreto.
El registro quedó definido en 2002, con la Ley de la Autonomía del Paciente y, desde su entrada en vigor, la práctica totalidad de las comunidades aprobaron normas en relación con esta cuestión y crearon documentos que ya han utilizado un total de 31.452 personas.
La Comunidad de Madrid dio luz verde en noviembre al decreto que regula esta norma. También lo han hecho ya las regiones de Cataluña, Murcia, Andalucía, Navarra, País Vasco, Comunidad Valenciana, Canarias, Cantabria, Aragón, Extremadura, La Rioja y Castilla-La Mancha. En otras autonomías los registros están en proceso de creación, como ocurre en Baleares, Castilla y León, Asturias y Galicia.
El más utilizado es el archivo catalán, con 15.000 documentos, entre los cuales predominan las peticiones de cuidados paliativos y la negativa al esfuerzo terapéutico. En la Comunidad de Madrid se han localizado 112 solicitudes y se han efectuado 380 consultas al teléfono de cita previa e información habilitado especialmente para las instrucciones previas.
Concluido este proceso en la totalidad de las comunidades autónomas, la información se incorporará al nuevo Registro Nacional que permitirá que cualquier persona mayor de edad, capaz y libre, pueda manifestar anticipadamente su voluntad sobre los cuidados y tratamientos sanitarios o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos.