Esperanza Aguirre ofrece al Partido Popular de Madrid para "ayudar a la economía y la sociedad española a salir crisis" y como "punta de lanza para que el PP logre la victoria en 2012 y llevemos a Mariano Rajoy a la Moncloa". Respaldada por los pesos pesados de la dirección nacional, Aguirre fue reelegida por los compromisarios como presidenta de la formación con el 96'3% de los votos, un 4% más que en el último congreso. De los 2.500 compromisarios, ejercieron su derecho a voto 2.086, de los cuales 2.079 han sido válidos, 72 en blanco y 7 nulos. Aguirre recibió 2007 votos favorables.
La triunfadora del día presentó un
proyecto fortalecido para los próximos tres años en el que estará el ex presidente de Endesa, Manuel Pizarro; al ex concejal de la capital y que fuera máximo responsable de vivienda de la Comunidad, Sigfrido Herráez; y donde recupera a Manuel Lamela tras el acercamiento de éste a Rajoy. En su equipo también estarán Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sarasola, que se confirma como responsable de la secretaría Territorial.

En un XIV Congreso Regional de auténtica aclamación, Aguirre fue la única candidata a encabezar un PP de Madrid que sale fortalecido, con la aprobación por unanimidad tanto de la gestión como de las
ponencias que marcarán su línea de acción. Únicamente la ponencia económica, la que más discrepancias puede levantar por su agresivo liberalismo, recibió dos abstenciones y un voto en contra.
Un equipo con significado
A su llegada al Palacio de Congresos del Campo de las Naciones la presidenta ya avisaba de que
"la fuerza del PP es la unidad". Una unidad que nadie discutió -ni si quiera Alberto Ruiz Gallardón o Manuel Cobo- y que ha imprimido a su propio equipo, en el que se mantiene toda la columna vertebral, entre ellos Francisco Granados, Ignacio González o Ana Isabel Mariño. Además, cuenta de nuevo con Manuel Lamela a pesar del acercamiento de este a Rajoy.

De hecho, ponerse a disposición del partido no impidió a Aguirre lanzar varios avisos a navegantes -entre ellos a Alfredo Prada, presente pero perteneciente al grupo de Rajoy-, como que sigue siendo "el verso suelto que rima" con muchos en el partido, el hecho de sumar entre los suyos a varios concejales del Ayuntamiento de Madrid fieles a sus ideas, o la permanencia de Manuel Pizarro, al que Mariano Rajoy había dejado como diputado raso en el grupo parlamentario popular del Congreso. "Manolo, te necesitamos", aseguró.
El ex presidente de Endesa mantiene el favor de la "lideresa" y sigue en el comité de dirección, en el que entra Bartolomé González, alcalde de Alcalá de Henares, a quien se premia su trabajo en la Federación Madrileña de Municipios. Lo mismo ocurre con Gádor Óngil, que será vicesecretaria general. Además, en una muestra de su voluntad integradora, incorpora por primera vez a tres inmigrantes: Washington Tovar en el Comité Ejecutivo, y Anka Moldovan y Antonio Guedes para la Junta Directiva Regional.
"La caída del PSOE sólo ha empezado"
En la reelección por unanimidad de Esperanza Aguirre estuvo presente la cúpula al completo del PP nacional, a excepción de Mariano Rajoy, al que se espera este sábado. María Dolores de Cospedal, Soraya Sáez de Santa María, Ana Mato y Esteban González Pons arroparon a la presidenta junto a históricos como Rodrigo Rato o Francisco Álvarez Cascos, los líderes autonómicos de Asturias (Ovidio Sánchez) y País Vasco (Antonio Basagoiti) y el presidente de Nuevas Generaciones de España, Nacho Uriarte.
La llegada de los 'pesos pesados' supuso el colofón a una jornada en la que, además de la defensa del proyecto propio, se produjeron durísimas críticas al PSOE y al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Antes de que Aguirre subiese a la tribuna,
María Dolores de Cospedal ya había asegurado que de Madrid iba a partir hacia toda España "la ola de las próximas victorias electorales del PP", frente a un PSOE cuya "soberbia y chulería" no le permiten escuchar las recetas populares contra la crisis. Francisco Granados ya había apuntado -de nuevo con matices a Rajoy y con guiño a su presidenta- que el PP "no va a rehuir ningún debate" y Juan Soler llegó a apuntar que "el socialismo no deja de ser la socialización de la envidia".
En su discurso, Esperanza Aguirre calificó a Zapatero de presidente "desbordado por los compromisos sectarios que adquirió con los nacionalistas y por una crisis que no es capaz de afrontar". "Zapatero ha logrado que España desaparezca de la estela internacional donde Aznar la había situado", además de haber situado a España "en la ignominia de la negociación con ETA, lo que ha hecho retroceder la lucha con el terrorismo".

A juicio de Aguirre, el presidente del Gobierno "quiere cambiar la forma de pensar de los españoles y quiere hacerse dueño de sus conciencias y valores morales. Eso es lo que persigue con el aborto, el suicidio asistido, el matrimonio homosexual y Educación para la Ciudadanía. El declive del PSOE sólo ha empezado, mientras nuestra escalada continúa y tenemos que seguir ascendiendo".
Aguirre, que llegó a emocionarse al mencionar su sacrificio familiar, se comprometió a "trabajar duro con el pico y pala" para ofrecer una alternativa al Gobierno "sectario" del PSOE, con un PP "unido y que no tiene miedo a la libertad". "Estoy dispuesta a dejarme la piel por Madrid y por los madrileños", concluyó, con el fin de que la Comunidad siga siendo "cosmopolita, abierto universal, libre y con más oportunidades para los madrileños y para todos los que quieran venir a trabajar y a prosperar".