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El dueño del restaurante El Ventorro entrega la factura de la comida y fotos del reservado

Sala reservado restaurante El Ventorro donde comieron Carlos Mazón y Maribel Vilaplana el día de la DANA
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Sala reservado restaurante El Ventorro donde comieron Carlos Mazón y Maribel Vilaplana el día de la DANA (Foto: RTVE)
miércoles 26 de noviembre de 2025, 17:59h
Última actualización: jueves 27 de noviembre de 2025, 16:52h

4,43 metros de largo por 2,83 de ancho. Son las medidas de la sala del Ventorro donde comieron el ex presidente valenciano, Carlos Mazón, y la periodista Maribel Vilaplana, el 29 de octubre de 2024.

El cuarto, con una superficie de 12 metros cuadrados y medio, tenía un pequeño vestíbulo de algo más de 6 metros cuadrados.

Tal como pidió la juez de Catarroja (Valencia), que investiga la gestión que Mazón hizo de la dana, el restaurante ha aportado el plano del reservado que compartieron ambos comensales ese día y 2 fotografías con la distribución de la sala.

También sabemos cuál fue el importe total de los "2 menús concertados" por 165 euros en total. Aunque no se ha desvelado cuáles fueron los platos que formaron parte de esa comida. Y tampoco consta la hora de expedición de dicha factura.

Una mesa ovalada con 5 sillas

La jueza de la dana estimó la pertinencia de la declaración de la periodista, partiendo de la base de que "hubiera podido escuchar lo que el president de la Generalitat dijera al comunicarse telefónicamente con la entonces consellera de Justicia e Interior", e investigada en la causa, Salomé Pradas. O bien "comentarios que el president pudiera hacer a raíz de las conversaciones".

Las fotos de del reservado y el plano con las medidas permitirán a la jueza realizar la "necesaria valoración de la posibilidad de escuchar, por quienes se encontraban en dicha sala, los comentarios o las conversaciones que hubiera podido efectuar el Presidente de la Genrealitat, Carlos Mazón, en relación a la emergencia de la dana", tal como dijo la magistrada en su auto.

La dependencia tiene una puerta de acceso por la que, según declaró la periodista en su comparecencia ante la jueza, únicamente entró el dueño del restaurante durante la comida. Se trata de una especie de vestíbulo, de unos más de 6 metros cuadrados, parcialmente separado de la sala.

Ya dentro del comedor, el mobiliario se compone por una mesa ovalada con 5 sillas, un sillón individual y un mueble bajo. El reservado consta además de 2 ventanales de techo a suelo con cortinas que le proporcionan luz natural.

2 menús por 165 euros, sin hora de cobro

La factura de la casa de comidas El Ventorro consta de "2 menús concertados" por valor de 165 euros. No se ha proporcionado, sin embargo, información de las viandas que Mazón y Vilaplana compartieron, ni tampoco de las bebidas que las acompañaron.

De este ticket, correspondiente a la mesa 106, tampoco puede deducirse la duración de la comida, ya que no aparece la hora de expedición de la factura.

La instructora había considerado que la factura de la comida y la comanda "acreditarían de manera objetiva el hecho mismo de la comida en el expresado establecimiento, así como su duración estimada, sin depender de las declaraciones testificales".

De esa comida, "de la ulterior prolongación de la estancia en el restaurante y la salida conjunta a la vía pública hasta el aparcamiento" de Mazón y Vilaplana han derivado tanto la testifical de la periodista como la del dueño del restaurante y las acordadas de los escoltas.

Vilaplana: Mazón recibió muchas llamadas y mensajes

La periodista, que declaró el pasado 3 de noviembre, aseguró a la jueza que a partir de las 17:15 horas fue cuando el jefe del Consell empezó a recibir muchas llamadas, si bien no pudo confirmar con quién habló ni le preguntó "no le preguntaría jamás a nadie", dijo, "ni siquiera a un amigo". Así, justificó que para llamar "se levantaba y se distanciaba" y cuando volvía a la mesa "no le comentaba nada".

A su vez, afirmó que, cuando estaba sentado, "también contestaba por escrito" y no sabía qué hizo más, si hablar o escribir, porque hizo las 2 cosas. De hecho, en otro punto de su declaración, afirmó que él estaba "con el móvil constantemente" y, sobre todo, "whatsappeaba, o escribía mensajes", y cuando regresaba continuaban "con absoluta normalidad".

Por su parte, el dueño de El Ventorro declaró ante la jueza de Catarroja que no escuchó llamadas de Mazón y que este abandonó el local junto a la comunicadora entre las 18:30 y las 19:00 horas, cuando no había más clientes.

El dueño de El Ventorro ya ha entregado al juzgado de Catarroja las fotos del reservado donde comieron Mazón y Vilaplana durante la DANA, junto con las medidas del espacio y la factura: son 165 euros por 2 menús concertados en la mesa 106 sin más detalles de qué comieron o bebieron.

La dependencia tiene una puerta de acceso por la que, según declaró la periodista en su comparecencia ante la jueza, únicamente entró el dueño del restaurante el 29 de octubre durante la comida. Lo hizo para recibir la comanda y para entregarle unos documentos que le habían entregado para que el president los firmara.

¿Por qué pidió todo esto la jueza?

La jueza fundamentó su decisión de pedir estos elementos en un auto previo de la Audiencia Provincial (16 de octubre de 2025), que consideró necesarias las diligencias para esclarecer cómo se tomó la decisión en la reunión del CECOPI durante la emergencia por la DANA.

Señala que el President de la Generalitat, como máxima autoridad y presidente del Consell, tiene funciones directivas y puede impartir instrucciones (artículos 1 y 12 de la Ley 5/1983 de Gobierno Valenciano). Por ello, cualquier conversación o comentario suyo en ese contexto es relevante.

La jueza explica que la foto de la sala reservada del restaurante no es sólo para ilustrar el lugar, sino para valorar si quienes estaban allí podían escuchar conversaciones del President sobre la emergencia. Añade que la imagen por sí sola no basta, por lo que también se requieren las medidas exactas (ancho y largo) para evaluar la acústica y la disposición del espacio. La aportación de la factura y la comanda tiene un objetivo probatorio: acreditar de forma objetiva que la comida existió, su duración aproximada y lo consumido, sin depender sólo de testimonios.

Esto permite reconstruir la cronología de la estancia (casi 4 horas) y analizar en qué momentos los testigos -dueño del restaurante, periodista y escoltas- pudieron escuchar comentarios relevantes. La jueza subraya que no es lo mismo lo que se oye durante la comida que en la sobremesa, y que estos datos son esenciales para valorar la pertinencia de otras declaraciones.

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