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Íñigo Errejón y la batalla por un Podemos 'transversal'
(Foto: Dani Gago/Podemos)

Íñigo Errejón y la batalla por un Podemos 'transversal'

(Análisis de Andrea Mingorance)

sábado 09 de abril de 2016, 19:35h
La nueva negativa de Podemos a confluir con Izquierda Unida esconde una tensión interna por mantener el discurso de la transversalidad. "Algunos quieren ampliar la izquierda y otros queremos construir pueblo", señaló esta semana Íñigo Errejón en relación a la formación de Alberto Garzón. Errejón, que ha sido el principal impulsor del discurso de la superación de las etiquetas ideológicas, ahora pugna por darle continuidad en la nueva etapa política.

La insistencia de Podemos en construir un Gobierno con fuerzas que no tienen problema en situarse en la izquierda ideológica ha debilitado el discurso de la "centralidad del tablero". Sin embargo, el debate interno entre la transversalidad o la renovación del discurso de la izquierda tradicional sigue abierto en la formación morada. Uno de los ideológos de la primera postura, Íñigo Errejón, volvía a reabrir esta cuestión esta semana al explicar por qué considera improbable una coalición entre Podemos e Izquierda Unida.

"Hay quienes quieren aumentar la izquierda y otros queremos construir pueblo", declararó el portavoz de Podemos tras apuntar que la formación de Alberto Garzón tiene una hoja diferente a la suya.

Errejón insistió en que el objetivo de Podemos debe ser el de poner las instituciones al servicio de la "gente común" mediante el apoyo de una mayoría popular "que comparte ideas de sentido común y que viene de lugares diferentes". La idea, por tanto, sigue siendo la de cimentar esta nueva fase de Podemos en personas que no necesariamente vienen de votar a formaciones de izquierda, según Errejón.

La defensa del portavoz de no pactar con Izquierda Unida eran respondida por el propio Alberto Garzón en una entrevista a 'eldiario': "Íñigo Errejón y otras personas defienden legítimamente las tesis de la transversalidad, que siempre es un instrumento reformista porque se mueve dentro de los límites del capitalismo. Y siempre lleva a la moderación. En IU durante toda su historia aquellos que defendían la transversalidad eran los más propensos a pactar con partidos más moderados".

Garzón aseguraba que era Podemos quien tenía que resolver esta disputa interna, después de reconocer que hasta el 20-D la hipótesis de que un acercamiento a IU podría restar votos había sido la predominante dentro la formación morada.

¿Qué es la transversalidad?

El concepto de 'transversalidad' se ha convertido en una de esas palabras cuyo significado cambia de forma significativa dependiendo de quién la utilice. Así, cuando Pedro Sánchez habla de un Gobierno transversal se refiere a un acuerdo entre diferentes fuerzas más a la izquierda o más a la derecha, como Podemos y Ciudadanos.

En cambio, la transversalidad de la que habla Íñigo Errejón tiene que ver con la eliminación de las etiquetas ideológicas clásicas y la agrupación de nuevos consensos mediante la definición de otras fronteras (arriba/abajo, la casta/la gente, etc.).

Una posición que se difumina y se contrapone dentro de Podemos ante otro tipo de discurso que, sin autodefinirse de izquierda, se apoya en elementos más próximos al imaginario relacionado con esa posición ideológica. "Se me nota que vengo de la izquierda", ha destacado en numerosas ocasiones Pablo Iglesias.

El discurso defendido por el número dos de Podemos ya tuvo un eco significativo durante la expansión de Podemos, lo que también le valió numerosas críticas desde todas las esquinas del tablero político.

Como respondía Errejón en un artículo de contra-argumentación a un editorial de 'El País': "(La transversalidad) no es, en absoluto, una renuncia al pasado o al adn militante propio, pero sí una impugnación de la burla que supone que sea el enemigo el que nos cite en los terrenos y los temas sobre los que se siente más cómodo, más arropado y a salvo de sus vergüenzas".

Otro defensor del discurso de la transversalidad, el diputado Eduardo Maura, hacía recientemente una reflexión en favor de esta estrategia en un texto titulado '¿Por qué es importante la transversalidad y por qué no es una idea abstracta?'.

Maura precisamente desterraba la idea de que la transversalidad implique moderación y ambigüedad y señalaba que, en cambio, se trataba de abordar "de raíz la diversidad social y de experiencias individuales y colectivas".

El diputado añadía que la transversalidad tiene que ver con "no conformarse" con el apoyo de personas que ya estén de acuerdo con las propuestas de Podemos y enfocarse en quienes aún no se han sumado. La estrategia se concreta, según Maura, en "salirse de los marcos" en los que están más cómodos y ocupar espacios nuevos.

El 15-M como origen

El germen del principio de la transversalidad como principio político de Podemos está en el movimiento de los indignados. Pocos meses después del estallido del 15-M en 2011, Errejón publicaba un artículo en la revista 'Encrucijadas' que analizaba las claves del discurso de este colectivo.

"Parte de los éxitos relativos del 15-M pueden estar relacionados con su capacidad para generar procesos de identificación que trascienden y atraviesan los marcadores ideológicos tradicionales y anclados, comenzando así a reordenar a su favor las posiciones políticas", escribía entonces.

Errejón reconocía que algunos de los problemas expresados por los indignados ya habían sido señalados por la "izquierda minoritaria" y que la diferencia era que el 15-M apelaba a un "eje arriba-abajo" (el 1% frente al 99%) y no a un eje ideológico, como hacían los partidos existentes.

El secretario político, que también se ha encargado de coordinar las campañas electorales, aplicó los mismos principios al discurso de Podemos mediante "interpelaciones transversales a una mayoría social descontenta". Así lo explicaba en un artículo publicado en 'Le Monde' en julio de 2014, justo después de las elecciones europeas.

El dirigente señalaba entonces que el objetivo de ese discurso era "aislar a la élites" y crear una nueva identificacion frente a ellas, mediante un relato que apelara al "sentido común de época", exáctamente igual que ocurrió con el 15-M.

En la práctica, estas interpelaciones permitían a Podemos intentar captar a votantes y cuadros sin exigir "carnets de partido", es decir, aglutinar el descontento en una nueva opción política sin tener en cuenta qué se había votado con anterioridad. De esta forma, el partido consiguió hacerse un hueco en el panorama político y dar la lucha por no ser una fuerza "testimonial", como han criticado muchas veces en referencia a IU.

El problema se vuelve a dar una vez Podemos abandona la "maquinaria de guerra electoral" y el discurso se contrasta con la acción institucional. El propio Errejón instaba a llevar a cabo ese cambio de etapa mediante la transformación de la organización en un movimiento más sosegada que permitiera recuperar a la gente que se había quedado por el camino.

Por otra parte, el número dos de Podemos advertía de que olvidar el elemento de la transversalidad les podría alejar de la gente y que eso era un riesgo "consustancial" a cualquier partido.

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