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Necesitamos más jefas

martes 16 de octubre de 2018, 13:43h

El día 11 de octubre se celebra el Día Internacional de la Niña. Estos “Días Internacionales” sirven para sensibilizar o visibilizar un problema. En el caso de las niñas, la cuestión que hoy les quiero plantear es trabajar educativamente el fortalecimiento del liderazgo. Parece obvio, pero sin querer, no lo hacemos. Cuando vemos un niño dirigiendo bien un proyecto, pensamos que manifiesta potencial de liderazgo; cuando vemos a una niña, pensamos que es una mandona. Necesitamos fomentar las capacidades y posibilidades de las mujeres desde la infancia. En la escuela, recomendaría su contribución dándolas posiciones de poder, siendo delegadas o responsables de clase, liderar los proyectos y trabajos grupales, todo lo que esté en su mano para habituarse a estos roles en los equipos de trabajo. De esta forma lo normalizamos y dejamos de pensar que el único modelo de alumno líder es un niño. En casa, hay que insistir en la importancia de trabajar la confianza y seguridad partiendo de una buena comunicación y una inteligencia emocional sana. Las personas seguras de sí mismas suelen hacer amigos con más facilidad, se comunican y escuchan las necesidades de los demás, suelen ser buenas para resolver conflictos y desacuerdos, además de saber que las personas que respetan opiniones, son respetadas.

Es importante transmitirles las habilidades sociales correctas. Las niñas y los niños reciben mensajes diferentes por parte de la sociedad desde su más tierna infancia en lo que las ciencias sociales llaman “atribución de género”. Ellas deben ser amables, estar contentas, pasar desapercibidas: ser femeninas. Ellos deben ser fuertes y “valientes” y tomar decisiones. Entre otras muchas, las habilidades de liderazgo a desarrollar son: confianza en uno mismo, empatía, sentido crítico, responsabilidad, creatividad, diálogo y cooperación.

Un/a líder puede ser una persona capaz de sacar lo más valioso de sí mismo y de inspirar a otros a través de su ejemplo, con esta definición lo podemos ser todos ¿verdad? Cuando hay que entrenar estrategias en niños y niñas, palabras como empatía, negociación, asertividad…cada vez son más conocidas y al menos, se las saben de memoria. Sin embargo, el liderazgo parece cosa de hombres y no creemos que sea importante que se lo contemos también a las mujeres. Las mujeres interiorizamos lo que piensan y lo que esperan de nosotras y nos impide participar y ellos se mantienen en su línea a pesar de las críticas negativas. Por eso uno de los mejores ejercicios es el mostrar ejemplos de mujeres líderes en todos los ámbitos. Debemos convencerlas de que si ellas lo han conseguido, nuestras niñas también pueden.

Hablamos siempre de liderazgo positivo, por supuesto. Mientras el arquetipo del género masculino se caracteriza por los valores estereotipados ya citados, el femenino se caracteriza por la empatía, la escucha, la comunicación y la flexibilidad. Rasgos que además posibilitan soluciones diferentes. Deberíamos considerar los dos modelos de manera integrada, y así representar el futuro (o presente) liderazgo y conseguir un mundo mejor.

Fátima Martí

Es psicóloga sanitaria experta en Psicología Educativa. Es presidenta de la asociación para niños y niñas con altas capacidades ARCA (www.altascapacidadesarca.org) y directora técnica en la asociación AAESI. Asesora a familias y da formación al profesorado sobre la detección y atención al alumnado con altas capacidades. Trabaja en consulta con niños y adolescentes. También es profesora en el Máster en intervención en necesidades específicas de apoyo educativo del CES DON BOSCO.

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