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De Cospedal asegura que no hay ninguna "guerra interna" para echar a Blesa

Voto unánime en la comisión de control para que Blesa siga en Caja Madrid

miércoles 24 de septiembre de 2008, 11:31h
Actualizado: 25 de septiembre de 2008, 13:22h
No habrá informe jurídico sobre la permanencia en el cargo del presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, aunque ha cumplido el máximo legal de doce años de mandato. Por unanimidad, la comisión de control de la entidad decidió en su reunión de este martes que la situación empresarial "está perfectamente ajustada a Derecho" y, por tanto, las elecciones se celebrarán en los plazos previstos, en la próxima primavera.
El resultado de estas deliberaciones aplaza la posible salida de Blesa, cuya sucesión, según apuntan varios medios de comunicación, podría adquirir tintes políticos si desde la Comunidad de Madrid se apuesta relevar a Blesa, que lleva doce años en el cargo. CC.OO. calificó de "irresponsable" la polémica levantada.

La segunda mayor caja de España tiene como presidente, desde 1996, a Miguel Blesa, pero su continuidad estaba en entredicho porque el pasado septiembre cumplió doce años de mandato y, con ellos, el máximo establecido por ley. Sin embargo, la Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid, aprobada, en 2003, establece que de forma excepcional los actuales vocales pueden seguir en sus puestos hasta 2015, por lo que la comisión de control no pedirá ningún informe jurídico respecto a la legitimidad o no de Blesa para seguir como presidente.

Los representantes de las fuerzas políticas y sociales que componen el consejo de administración (PP, PSOE, IU entre ellos) no han querido hacer declaraciones públicas a los medios de comunicación sobre la supuesta polémica, pero acordaron por unanimidad que la situación de la entidad "está perfectamente ajustada a derecho".

Por tanto, la renovación no se tratará hasta el próximo año, en primavera, cuando se celebrará un proceso electoral para renovar la parte de la Asamblea y el Consejo que representa a los ayuntamientos, la Administración autonómica y las entidades representativas.

Aguirre y Granados, en la reunión de este martes del PP de Madrid.Posible interés político
El posible interés político en la renovación o salida de Blesa viene de que fue propuesto por Alberto Ruiz-Gallardón cuando presidía la Comunidad de Madrid. Diversos medios de comunicación plantearon que Esperanza Aguirre deseaba colocar en su lugar a alguien de su confianza, como el ex presidente de Endesa Manuel Pizarro.

La presidenta de la Comunidad rehusó hacer declaraciones este miércoles  sobre la supuesta "guerra interna" que el líder del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez, asegura que Aguirre ha iniciado para contronal la entidad. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, sí salió al paso de estas especulaciones para puntualizar que "no hay absolutamente ninguna fricción y lo más importante es que se garanticen los intereses de la caja".

El secretario general de la Federación de Banca de CCOO, José María Martínez, calificó de "irresponsable" tanta polémica y defendió que las discusiones se concentren en la propia entidad, especialmente porque se halla "en mitad de una crisis financiera" y en sendos proyectos de "expansión internacional" y de "salida a bolsa de una corporación financiera".

EL PSM dice que es "una guerra"
El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, afirmó este miércoles que "el PP está inmerso en su pelea. La guerra del PP, que la llevan ante todas las instituciones y en todos los ámbitos".

El líder de los socialistas madrileños indicó que el PSOE apuesta por una Caja Madrid "al servicio de los ciudadanos, que intervenga activamente en el relanzamiento de la actividad económica en Madrid y que participe activamente en el I+d+i de aquellas empresas" que tienen su sede social en la región.

IU exige a Aguirre responsabilidad
Por su parte, el portavoz adjunto del Grupo Parlamentario de IU en la Asamblea de Madrid, Miguel Reneses, reclamó este miércoles al Gobierno regional que "actúe con responsabilidad política y económica y que no convierta Caja Madrid en campo de batalla de las luchas internas del PP".

Para Reneses, "la ambición política de Esperanza Aguirre parece no tener límites y no le importa poner en peligro las instituciones madrileñas por sus intereses personales, como ya hizo con Ifema y parece que quiere hacer ahora con Caja Madrid".
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