El ‘caso Guantánamo’ se ‘calienta’. Tras las duras acusaciones que han tenido que escuchar por parte del PSOE, los populares han decidido pasar a la contraofensiva y dar explicaciones, atacando, a su vez, al Gobierno de Zapatero con el caso de los vuelos de la CIA. Pero las puntualizaciones no han partido ni de Ángel Acebes- que entonces era titular de Interior, ni de Josep Piqué – que ocupaba Exteriores-, ni muchos menos del propio Rajoy, que aseguró ayer desconocer los hechos.
Las explicaciones ha corrido a cargo del portavoz de Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, quien ha matizado que las visitas a la base estadounidense de Guantánamo, tres para más señas, fueron hechas “siempre con conocimiento del juez” – en este caso Garzón- al que se le mantuvo “informado antes de su realización y después”, por medio de informes, que quedaron recogidos en las actas de los juicios sobre el 11-S y por la llamada Operación Dátil contra narcotraficantes. Sin embargo no confirmó si la misión fue autorizada por el magistrado como era preceptivo al haber sido interrogados varios presos supuestamente vinculados al terrorismo islamista.
“Fue una misión diplomática”, dijo Aristegui, en la que participaron agentes de policía nacional junto a funcionarios diplomáticos ya que Estados Unidos no aceptaba la intermediación consular. Y su objetivo – añadió- fue “determinar la nacionalidad de varios presos que aseguraban ser españoles” y comprobar si era cierto y “sus condiciones de salud”. Una vez confirmado que sólo uno de ellos tenía realmente nacionalidad española, lo que se hizo fue solicitar su extradición para que pudiera ser juzgado en España con todas las garantías procesales.
Versiones “torticeras y malintencionadas”
Aristegui se refugió en que “varios países habían hecho lo mismo”, y citó a Francia, Suiza, Reino Unido, Dinamarca y Bégica, pero que sólo España había logrado liberar y traer al ciudadano español. “No hubo secretismo”, manifestó enérgico, mientras acusaba al PSOE de haber “mentido y retorcido la realidad” ofreciendo una versión “torticera y malintencionada” y convirtiendo este episodio “en un caso de guerra sucia cuando únicamente ellos fueron los que practicaron esta política”, señaló, en alusión velada al caso Gal.
Por su parte, el portavoz del PSOE, Diego López Garrido, afirmó que el hecho de que Rajoy desconociera estos “gravísimos acontecimientos”, “le incapacita para pedir la confianza de los españoles”. “Es un cinismo que diga que no se enteró de nada”, añadió.
López Garrido calificó los interrogatorios de los presos en Guantánamo de “absolutamente ilegales” pero señaló que su partido no tomará ninguna otra iniciativa contra el anterior gobierno de Aznar que no sea estrictamente “política”. Pero luego también descartó la posibilidad de apoyar una Comisión de Investigación en el Congreso para aclarar los hechos, como pide IU. A su juicio, estos deben ser investigados únicamente por los jueces y los tribunales los encargados de dictar las oportunas conclusiones.
La Audiencia Nacional no tuvo conocimiento previo, según la Ser
Horas después de las declaraciones de Arístegui, la cadena Ser aseguraba que a la Audiencia Nacional "no le consta oficialmente" que se solicitara permiso judicial previo para poder interrogar a los presos españoles en Guantánamo. Según la emisora de radio, fuentes de los juzgados a quienes ha correspondido la investigación de los casos de terrorismo radical islamista confirman que no hubo ninguna "autorización judicial para desarrollar este viaje que fue exclusivamente por cuenta de los agentes policiales".
Sigue explicando que una vez que volvieron de Guantánamo, el juez Garzón solicitó un informe a los policías que se desplazaron a la Isla y también les tomó declaración como testigos. Una diligencia que sí consta en los sumarios que instruye el magistrado. Además, relata que el testimonios de los policías pudo servir al menos para poder identificar a los dos españoles retenidos ilegalmente en la prisión y que en la Audiencia Nacional no consta tampoco ninguna grabación en audio o vídeo de los interrogatorios.