Los problemas relacionados con la explotación, nacionalización y la Ley de Hidrocarburos no solamente son técnicos, económicos o tributarios, sino también problemas de acceso a la información, transparencia y control de la corrupción. Cuando existía la Delegación Presidencial de Lucha Anti-corrupción durante el gobierno del ex presidente Carlos Mesa, no se trató de impulsar el debate complejo de los anteproyectos de ley sobre la explotación de gas natural y el escrutinio público, mediante acciones concertadas entre las empresas petroleras y la sociedad civil boliviana para aumentar legitimidad sobre el manejo del negocio hidrocarburífero, o contribuir a una mejor eficacia estatal sobre la base de estrategias claras de fiscalización, ahora que el Estado boliviano ha nacionalizado los recursos petroleros desde mayo del año 2006.
En Bolivia se conoce muy poco sobre cómo las mismas transnacionales están dispuestas a proveer datos y cifras para ganarse el aprecio de los países donde aquéllas operan. En este sentido, es fundamental estudiar las reflexiones, conclusiones y recomendaciones planteadas en las Conferencias Internacionales de la Iniciativa para la Transparencia en Industrias Extractivas (EITI), realizadas en diferentes países del mundo, sobre todo en Londres, donde participan casi 400 delegados entre consultores internacionales, diplomáticos, ministros de finanzas de algunos países del África, representantes de la sociedad civil, analistas de Europa, América Latina y organismos financieros multilaterales.
Los principales problemas y áreas de preocupación para los países ricos en recursos minerales, petroleros y gas natural, parecen ordenarse en tres áreas de trabajo:
• Contenidos y orientación de las iniciativas sobre transparencia: cómo adaptar la predisposición de una compañía y del propio Estado que trabajan en alguna industria extractiva, con normas claras y acciones concretas para mostrar información, de tal manera que se genere verdadera credibilidad sobre las ganancias y el destino de los recursos para beneficio de la sociedad civil.
• Problemas para implementar la iniciativa de transparencia: cómo desarrollar información provechosa que sea utilizada por la sociedad civil para llevar a cabo un control responsable, sin trivializar nada o exagerar demasiadas expectativas.
• Desafíos inmediatos de la transparencia: cómo lograr que los medios de comunicación no encierren cualquier política de transparencia en la camisa de fuerza del espectáculo, distorsionando cualquier hecho.
Las conferencias EITI muestran resultados importantes en países como Nigeria, Azerbaiyán, Timor Leste y Congo. Dichos logros expresan que la transparencia sobre las ganancias producidas por las industrias extractivas mineras y petroleras, debe ser vista como una “estrategia omnicomprensiva” en la cual se disemine información sobre los beneficios que reciben los Estados al otorgar concesiones a las empresas multinacionales. ¿Cómo van a ser utilizados dichos recursos para combatir la pobreza, la sostenibilidad de tales ganancias en el largo plazo y cómo tender puentes de comunicación permanentes entre el Estado, las transnacionales y la sociedad civil con el objetivo de cultivar relaciones de confianza?
En el caso del control estatal sobre los recursos extractivos, se exige lo mismo, es decir, los gobiernos deben publicar constantemente los estados financieros, el volumen de explotación, los problemas institucionales a resolver y el destino de las inversiones o uso social de las ganancias para el futuro de un país sin pobreza y con tendencias a una distribución igualitaria de la riqueza.
Las iniciativas de transparencia solamente son significativas en la medida en que la información que se obtenga y se publique sea entendida, tanto por los gobiernos de los países que se subscriban a la transparencia, como por las sociedades donde van a invertirse las ganancias que generen las empresas. La información cumple el papel de articulador central y debe convertirse en una necesidad política y corporativa.
Si la información es clara, directa y capaz de expresar relaciones de mutua lealtad, entonces las posibilidades de combate a la corrupción se amplían hasta lograr reducirla substancialmente, al mismo tiempo que también se aumenta la capacidad política de los gobiernos responsables de poner en práctica accountability, es decir, la capacidad para tomar decisiones y rendir cuentas sobre las mismas con la finalidad de lograr mayor legitimidad ante una serie de grupos de la sociedad.
EITI propone visiones de largo plazo, de tal manera que en las conferencias internacionales se reafirmen la supervisión y el acceso a la información. EITI busca abrir escenarios de diálogo entre el Estado, empresarios y distintos ámbitos de la sociedad civil para reducir escenarios de conflicto en los países donde la riqueza en recursos naturales puede generar elevados niveles de confrontación que terminan en violencia. El hecho de tener recursos naturales estratégicos como el gas natural o minerales preciados, no necesariamente representa prosperidad, sino más bien una maldición que trae serias consecuencias para la pobreza, como lo sucedido en algunos países de África donde se desencadenaron guerras civiles de consecuencias abominables.
Los planteamientos EITI consideran que la transparencia debería involucrar, tanto a las empresas públicas como a las privadas. Ambas áreas (lo público y lo privado) deben ser susceptibles de investigación. Asimismo, la ejecución de políticas concretas de transparencia exige que el manejo de la información que se recibe de los Estados y las empresas tenga una validez sólida. Información validada y bien entendida es la única garantía de credibilidad. Si se certifica cualquier dato y se cumplen ciertos compromisos asumidos con el público, entonces es posible incluir muchos más grupos e instituciones para que la transparencia se convierta en un fenómeno verdaderamente global.
Desde la primera conferencia llevada a cabo en Johannesburgo el año 2003 hasta la fecha, la adhesión de distintos países fue una decisión voluntaria; sin embargo, esto no es lo importante porque EITI busca que las acciones y ejemplos rescatables que ponen en práctica la transparencia ofrezcan experiencias eficaces en el manejo de información válida, o puedan someterse a una validación realizada por expertos internacionales a fin de lograr estándares internacionales de información veraz.
Por último, la transparencia y la información disponible no tendrían mayor influencia sino se articulan a la vida cotidiana de las personas que esperan tener beneficios reales y tangibles de la explotación y del aprovechamiento de recursos naturales específicos. Son los individuos de cada sociedad, que finalmente deben tener claridad y controlar cómo se usa el flujo de dinero mediante una revisión conciente de los datos suministrados por el Estado y las empresas transnacionales, pormenores que deberían mostrarse sin restricciones oscuras o acuerdos debajo de la mesa. Así se van construyendo también algunos pasos firmes hacia la democratización de la riqueza.
Sociólogo político, miembro de Yale World Fellows Program, franco.gamboa@gmail.com, franco.gamboa@yale.edu