Los “grandes” deciden acabar con estas prácticas
Los ‘paraísos fiscales’, los otros grandes sacrificados por la crisis
jueves 16 de octubre de 2008, 11:36h
Actualizado: 16 de octubre de 2008, 21:19h
Los expertos aseguran que tanto los miembros del G-8 como los líderes de la Unión Europea han decidido, ya, dar un ultimátum a los gobiernos que acogen en sus territorios ‘sociedades offshore’ que se benefician de las ventajas fiscales que les ofrecen y ocultan no sólo dinero procedente del terrorismo y del narcotráfico sino también de operaciones financieras irregulares, para que acaben con este sistema. Si prospera la propuesta, se acercaría el fin de los llamados “paraísos fiscales”.
La OCDE fue el primer organismo que avisó sobre el peligro que encierran las llamadas ‘sociedades offshore,’ que establecen su domicilio fiscal en territorios como Bahamas, Islas del Canal, Gibraltar o Liechtenstein. Elaboró una lista de países a los que se viene avisando periódicamente de que las facilidades financieras y fiscales que dan a este tipo de sociedades “rompen los principios económicos tradicionales”. Pero de ahí no se ha pasado a mayores.
Algunos países han tomado medidas restringiendo sus relaciones comerciales con los gobiernos de esos territorios. Unas medidas sin resultados positivos. Y es que hay que tener en cuenta que filiales de las grandes empresas y multinacionales, incluso de sociedades públicas, han instalado sus domicilios en estos territorios para pagar menos impuestos.
Pero, como siempre ocurre en estos casos, lo que es pan para hoy es hambre para mañana. Esas ventajas se han vuelto en contra de los Estados que las han potenciado. Porque, igual que de esta circunstancia se han aprovechado los circuitos productivos legales, también lo han hecho los ilegales. Y no hablamos sólo de terrorismo y narcotráfico.
El secreto bancario en el que se mueven estas sociedades opacas, ha permitido a muchos especuladores mover sus ganancias sin tener que dar cuenta de las mismas no sólo al fisco, sino a las fiscalías judiciales de sus países. Los especulativos hedge funds, a los que se acusa de haber causado la crisis financiera que estamos viviendo, trabajan con los bancos y sociedades instaladas en paraísos fiscales. Y allí acaba ese dinero que todo el mundo se pregunta que dónde está si los bancos no lo tienen.
En la gran revolución financiera que pretenden los países desarrollados, con mayor control y supervisión no caben los paraísos fiscales. Su sentencia de muerte está firmada. Sólo hay un problema. Los gobiernos de estos territorios han encontrado “la gallina de los huevos de oro” con este sistema, y va a ser muy difícil obligarles a suprimirlo.